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Una empresa de Murcia lidera el mayor proyecto de perdigón de caza libre de plomo

 

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  • El producto, fabricado por Azor Ambiental sobre una base de zinc, está listo para ser comercializado después de tres años de intensas investigaciones

 

18 de mayo de 2015.

RICARDO FERNÁNDEZ | LA VERDAD

Se le conoce popularmente como ‘perdigón ecológico’, aunque resulta más correcto denominarlo ‘perdigón PDP’ (producto libre de plomo). Sea como fuere, remite a un viejo proyecto para encontrar una munición de caza alternativa al plomo -prohibido por la normativa internacional, aunque con una moratoria todavía en vigor-, que a la vez que permite minimizar los riesgos en materia medioambiental garantice una similar eficacia en términos estrictamente cinegéticos.

 

Aunque el perdigón libre de plomo existe desde hace unos años, los proyectos hasta ahora conocidos -como los basados en el acero, el bismuto o el estaño, entre otros metales- han resultado en la práctica poco viables, bien por su elevado precio -hasta 50 y 60 euros por cada caja de 25 cartuchos, frente a los 6-9 euros de la munición de plomo- o por las limitaciones y riesgos adicionales que presentan, como los posibles rebotes de los perdigones de acero al no deformarse cuando chocan con un elemento duro.

 

En tales circunstancias, y teniendo en cuenta que cada día son mayores las presiones desde algunos ámbitos para que la prohibición del plomo cobre eficacia en toda la UE, el hallazgo de un producto viable permite vislumbrar unas perspectivas de negocio muy importantes, al menos a medio y largo plazo.

 

La compañía Azor Ambiental, con sede en Murcia, acaba de situarse en la primera línea de salida para acabar ganando esa carrera, pues después de tres años de intensas investigaciones -desarrolladas en colaboración con la Real Federación Española de Caza (RFEC)- dispone ya de un producto que, según todos los datos conocidos hasta ahora, es prácticamente inocuo para el medio ambiente y además ofrece un gran rendimiento como munición; en algunos aspectos incluso por encima del que caracteriza al plomo.

 

Andrés Gil, presidente del Consejo de Administración del grupo, explica que se trata de una aleación de cuatro metales, aunque la base es el zinc, pues este metal constituye más del 90% del producto.

 

«Es una auténtica alternativa al plomo tanto en lo que se refiere a la satisfacción de los cazadores como en materia de seguridad ambiental», señala Gil, que muestra los informes realizados por el departamento de Toxicología y Seguridad Química de la Universidad Miguel Hernández de Elche que así lo avalan. El estudio, dirigido por el catedrático Eugenio Vilanova, recuerda que el zinc es un oligoelemento que incluso está presente en la dieta de los seres vivos y que la dosis considerada segura es 10.000 veces superior a la del plomo.

 

Esto garantiza que la posible ingesta accidental de los perdigones por parte de aves -como podía ocurrir en las zonas de humedales- no causaría en modo alguno los problemas que años atrás provocaba el plumbismo.

 

Más rápido y más cómodo

«En términos cinegéticos, todas las pruebas han sido tremendamente positivas», añade Gil, quien explica que hasta el momento ya han sido disparados más de 35.000 cartuchos con diferentes prototipos, hasta alcanzar el objetivo deseado. «El perdigón llega al objetivo con mayor velocidad que el de plomo, tiene una gran capacidad de parada de las piezas y es mucho más cómodo y confortable, porque no es necesario meterle mucha presión a los cartuchos y el retroceso es prácticamente nulo».

 

«Aun así -asegura el directivo- consideramos que todavía tenemos margen de mejora y seguimos trabajando en esa línea».

Aunque en el sector ya se habían hecho algunas pruebas con perdigones elaborados sobre una base de zinc, los resultados no habían sido demasiado positivos porque se trata de un material difícil de manejar en el ámbito metalúrgico.

 

En este sentido, ha sido fundamental la experiencia acumulada por esta empresa murciana a lo largo de sus siete décadas de historia, pues le ha permitido fabricar perdigones de calidad -prácticamente esféricos- de manera industrial.

 

«El precio va a ser además muy competitivo, pues no va a existir una gran diferencia con el perdigón de plomo. La caja de 25 cartuchos puede salir en torno a los 10 euros, incluso algo menos, y eso es una cantidad prácticamente imperceptible para el cazador medio al cabo de la temporada», explica Gil.

 

El producto va a comenzar a ser comercializado este mismo año y las expectativas son muy buenas, partiendo de la base de que hay un mercado potencial de más de un millón de cazadores en España, nueve millones en toda Europa y más de cincuenta en el mundo «Queremos que el cazador y el tirador tenga la opción de elegir. Que lo pruebe y que se convenza de su calidad y que el producto se vaya abriendo paso poco a poco».