Un cazador salva a siete cachorros de una muerte segura.

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15/07/2022

Antonio Peinado es el presidente de la Sociedad de Cazadores San Huberto de Benicarló y hace unos días rescató a siete cachorros de mastín, cerca de su coto de caza. Los salvó de una muerte segura porque estaban casi al límite de la deshidratación.  

Claros signos de deshidratación.

El campo de tiro del club está en un terreno próximo a la Basseta del Bovalar. Es una zona de Benicarló frecuentada por senderistas. Antonio recibió la llamada de un socio del coto advirtiéndole de que había visto siete perros bajo un árbol. «Fui inmediatamente a buscarlos. Parecían tranquilos y pude tocarlos, así que me los llevé a nuestro recinto para darles agua», cuenta afligido, ya que asegura que «se mordían unos a otros porque estaban desesperados por beber».

Mostraban signos claros de deshidratación por el calor extremo y estaban hambrientos. «Llamé a la policía y sentía impotencia de no saber qué hacer con ellos», relata.

Cree que no debían llevar más de un día allí, pero siendo tan pequeños no podían andar en busca de agua y no hubieran sobrevivido mucho más tiempo. «Alguien los llevó y no tuvo escrúpulos para dejarlos. No se movieron», asevera.

«Esta es mi lucha por limpiar el honor de los cazadores».

Peinado cuenta esta historia a Mediterráneo porque recalca que «la mayoría de gente tiene una imagen equivocada de los cazadores». «Creen que somos nosotros los que abandonamos los perros, cuando no es así», dice. Detalla que tiene seis canes, que «son como de la familia», aunque es consciente de que «gente mala hay siempre, de todas las edades y de todas las aficiones». «Esta es mi lucha por limpiar el honor de los cazadores. No todos somos iguales», enfatiza.

El cazador subraya que es «extraño» encontrar mastines por esa zona, pues no suele ser habitual criarlos. «Fue alguien que los crió durante dos o tres meses y los alimentó, porque necesitan un saco de pienso diario, lo curioso es que los abandonen a los dos o tres meses de nacer, porque pesaban unos 20 o 25 kilos», señala. 

Hipótesis sobre lo ocurrido.

Son muchas las hipótesis alrededor del motivo de lo ocurrido. «No sé si el propietario se quería ir de vacaciones y no sabía qué hacer con ellos, o que los robaron y los abandonaron porque no les gustaban», explica Antonio. 

El benicarlando argumenta que «hay muchas mafias de este tipo y roban muchísimos perros de caza –el pasado martes este periódico informó de un hurto de uno Morella–, pero siempre echan la culpa a los cazadores, porque dicen que los abandonan cuando acaba la temporada y no es así».

Peinado tiene perros de edades entre los tres meses y los diez años, y manifiesta que «se morirán conmigo, sin importar si son buenos o malos para cazar».

Lluvia de insultos.

Pese a ser ángel de la guarda de estos cachorros, tras publicar el caso en Facebook le llovieron insultos. «Me dijeron de asesino para arriba por llamar a la perrera, ya que parece que hubiera sido preferible que no les diera agua y que los hubiera dejado allí a que llamara a la perrera, porque, según ellos, los había enviado a una muerte segura», expone decepcionado el cazador. «Yo los intenté salvar e hice todo lo que estaba en mis manos para que estuviesen bien», pues asegura que él no puede hacerse cargo de ellos. Todos los usuarios de Facebook que le insultaron, añade Antonio, «podrían haber dicho que se los llevaban a casa pero no lo hicieron». 

Para su tranquilidad, el presidente de los cazadores benicarlandos llamó a la perrera para conocer qué iba a pasar con los siete cachorros. «Me dijeron que tienen una sección de adopción y que puede ir quien quiera a verlos, aunque es posible que tengan que pagar por llevarse alguno, porque ahora ya están desparasitados y sanos», anuncia Antonio. 

Fuente: elperiodicomediterraneo.com

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