A todos los amigos, cazadores, rehaleros, sociedades, colaboradores y a todas las personas que durante estos quince años habéis formado parte de la historia de Monteros del Rocío.
Hay momentos en la vida en los que, aunque uno no quiera, llega el momento de cerrar una etapa. Y hoy nos toca despedir una parte muy importante de nuestras vidas: Monteros del Rocío.
No resulta fácil escribir estas palabras. Durante quince años, el nombre de Monteros del Rocío ha estado presente en nuestras vidas, en nuestros calendarios, en nuestros montes y, sobre todo, en nuestros corazones.
Los clubes nacen de una ilusión y se mantienen gracias al esfuerzo de muchas personas. Monteros del Rocío nació en 2010 de la mano de un grupo de amigos unidos por una misma pasión: la caza mayor. Durante quince años recorrimos montes, compartimos amaneceres, celebramos monterías y, sobre todo, construimos amistades que el tiempo no podrá borrar.
Hoy el Club llega a su final, no por falta de ilusión, sino porque no ha llegado el relevo generacional necesario para continuar. Sin embargo, mientras quede alguien que recuerde aquellos días, Monteros del Rocío seguirá vivo en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de formar parte de esta gran familia.
Durante las quince temporadas de caza comprendidas entre 2010 y 2025, ambas inclusive, han sido muchísimos los cazadores que, procedentes de todos los rincones de España, habéis querido acompañarnos y compartir con nosotros nuestras monterías.
A todos vosotros queremos deciros algo muy sencillo, pero que nace de lo más profundo de nuestro corazón: GRACIAS.
Gracias por confiar en Monteros del Rocío.
Gracias por recorrer cientos de kilómetros para venir a cazar con nosotros.
Gracias por compartir nuestros amaneceres, nuestros nervios antes del sorteo, los momentos de espera en el puesto, los lances, las alegrías, las decepciones, los desayunos, las comidas y tantas conversaciones que se alargaban mucho después de terminar la jornada de caza.
Pero, sobre todo, gracias por vuestra amistad. Porque ese ha sido, sin duda, uno de los mayores tesoros que nos deja Monteros del Rocío. Muchos de los que llegasteis un día como cazadores invitados terminasteis convirtiéndoos en amigos. Personas con las que, con el paso de los años, hemos mantenido una relación que ha ido mucho más allá de la caza.
Algunos de vosotros habéis compartido con nosotros muchas monterías; otros, quizá solo una. Pero todos habéis dejado algo de vosotros en esta historia y nosotros nos llevamos un poquito de cada uno de vosotros. Porque cuando llegue el momento de echar la vista atrás, probablemente no recordaremos solamente cuántos animales se cobraron en una determinada montería si no que recordaremos también quién estaba a nuestro lado, quién compartió aquel lance, quién nos dio un abrazo, quién celebró con nosotros una buena jornada y quién nos animó cuando las cosas no salieron como esperábamos.
Eso es lo que realmente permanecerá, eso ha sido Monteros del Rocío.
Queremos hacer una mención a las sociedades de cazadores y muy especialmente a todos los socios de la Sociedad de Cazadores “El Castillo” de Vélez Blanco y de la Sociedad de Cazadores de María.
Durante todos estos años habéis sido una parte fundamental de nuestras monterías. Vuestra ayuda, colaboración y disposición han sido imprescindibles para que Monteros del Rocío pudiera desarrollar su actividad.
Siempre hemos encontrado en vosotros colaboración y compañerismo, y por ello queremos que sepáis que vuestro trabajo y vuestra amistad forman parte inseparable de nuestra historia.
Gracias a todos los socios de Vélez Blanco y de María por habernos ayudado, por habernos acogido y por haber caminado junto a nosotros durante todos estos años.
Queremos, y no podían ser menos, dedicar unas palabras muy especiales a quienes, probablemente, han sido los grandes protagonistas silenciosos de nuestras monterías: las rehalas.
Durante estos quince años han sido muchas las rehalas que han recorrido nuestros montes junto a nosotros, poniendo en cada jornada su trabajo, su esfuerzo, su ilusión y, sobre todo, la pasión de sus perros.
Porque si hay alguien que conoce de verdad el monte, que sabe lo que significa enfrentarse a la dureza de una mancha y que pone el corazón en cada lance, son los rehaleros y sus perros.
Ellos han sido los auténticos artífices de la caza en nuestras monterías.
Han sido muchas horas de trabajo antes, durante y después de cada jornada. Kilómetros recorridos, madrugones, esfuerzo, frío, calor y, en muchas ocasiones, situaciones difíciles que solo quienes viven la rehala pueden comprender.
Hemos visto a vuestros perros trabajar con una entrega que emociona, entrar en el monte, buscar, levantar, perseguir, sufrir por vuestros perros y poner delante del cazador esos lances que después permanecen en nuestra memoria.
Por todo ello, a todos los rehaleros que habéis acompañado a Monteros del Rocío durante estos quince años: GRACIAS.
Gracias por vuestro trabajo.
Gracias por vuestra entrega.
Gracias por vuestros perros.
Y gracias por haber contribuido, con vuestro esfuerzo, a hacer posibles tantas jornadas de caza.
Cuando recordemos nuestras monterías, siempre habrá un lugar especial para vosotros y para esos perros que fueron, sin ninguna duda, el alma de muchas de aquellas jornadas.
A quienes nos acogieron durante estos 15 años, queremos acordarnos de tres personas que durante estos años formaron parte de nuestras monterías de una manera muy especial:
Miguel, del Restaurante El Molino «Casa Porchás»; Antonio, del Restaurante «Asador Martínez»; y Juanjo, del Restaurante «Camping Sierra de María».
Vuestros establecimientos fueron durante años nuestros puntos de encuentro, nuestros lugares de reunión antes y después de las monterías.
En ellos hemos celebrado juntas, organizado jornadas, hablado de caza, compartido alegrías y comentado los lances del día.
Y, por supuesto, hemos disfrutado de esos magníficos desayunos antes de salir al monte y de las suculentas comidas que nos esperaban después.
Pero más allá de la comida y de las instalaciones, nos quedamos con vuestra hospitalidad y con el cariño con el que siempre nos habéis recibido.
Gracias por habernos hecho sentir como en casa.
Y por último nuestro agradecimiento total a TODOMONTERIA, y a su director Emilio Jiménez, por la extraordinaria labor de divulgación que realizó de nuestro Club por toda España. Gracias a ese apoyo constante, Monteros del Rocío alcanzó una proyección nacional que permitió que numerosos cazadores de muy distintos puntos de España compartieran monterías con nosotros, haciendo que nuestro nombre fuera conocido y respetado dentro del mundo montero.
Han sido 15 años de recuerdos y cuando un Club desaparece, desaparece su actividad, su nombre y su organización. Pero hay algo que nadie puede cerrar ni dar de baja: LOS RECUERDOS.
Nadie puede borrar aquellos amaneceres.
Nadie puede borrar aquellos lances.
Nadie puede borrar las risas, las conversaciones, los abrazos, las comidas y las amistades que nacieron alrededor de Monteros del Rocío.
Y nadie puede borrar la ilusión con la que, durante quince años, tantas personas hemos esperado que llegara el día de una nueva montería.
El motivo por el que Monteros del Rocío llega a su final no es la falta de cariño por la caza ni por nuestro Club. Después de quince años al frente de esta responsabilidad, ha llegado el momento de dar un paso al lado y era necesario que alguien recogiera el testigo.
Ese relevo generacional se solicitó y se esperó.
Pero el tiempo ha pasado y, lamentablemente, no ha surgido ningún grupo de socios dispuesto a asumir la responsabilidad de continuar con el Club y afrontar la organización de las monterías de cara a la temporada 2026/2027.
Por ello, después de quince años de historia, hemos tenido que tomar una decisión difícil, pero necesaria: Monteros del Rocío llega a su final.
Y aunque decirlo duela, queremos hacerlo con la tranquilidad de saber que dejamos atrás una historia de la que podemos sentirnos orgullosos.
No es un adiós y queremos que todos entendáis que esta despedida no significa que dejemos de ser amigos.
Se termina Monteros del Rocío, pero no termina la amistad.
Seguiremos encontrándonos por esos montes.
Seguiremos hablando de caza.
Seguiremos recordando aquellos lances.
Seguiremos compartiendo una mesa cuando tengamos ocasión.
Y, seguramente, volveremos a coincidir en algún lugar, porque después de quince años son muchos los lazos que se han creado y esos lazos no desaparecen porque un Club deje de existir.
Quizá dentro de muchos años alguien pregunte:
«¿Qué fue Monteros del Rocío?»
Y podremos contestar:
Fue un grupo de amigos que durante quince años compartió una pasión, recorrió muchos montes, vivió muchas monterías y tuvo la enorme fortuna de conocer y hacer amistad con personas maravillosas de toda España.
Eso es lo que queremos conservar.
Eso es lo que queremos recordar.
Y eso es lo que queremos que permanezca.
Monteros del Rocío no será solamente el nombre de un Club que existió entre 2010 y 2025. Será el recuerdo de una gran familia montera.
A todos los cazadores que vinisteis de lejos.
A todos los socios que formasteis parte del Club.
A todas las sociedades que nos ayudaron.
A todos los rehaleros que hicieron posible nuestros lances.
A todos los restaurantes que nos acogieron.
A todos los amigos que compartisteis un día, una temporada o quince años con nosotros.
A TODOS, GRACIAS.
Gracias por haber formado parte de nuestra historia.
Gracias por vuestra confianza.
Gracias por vuestra amistad.
Gracias por haber hecho posible Monteros del Rocío.
Los clubes pueden desaparecer, pero las amistades, los recuerdos y los valores que hemos compartido permanecerán para siempre.
Gracias por estos inolvidables 15 años.
Con todo nuestro cariño y nuestro más sincero agradecimiento,
MONTEROS DEL ROCÍO
2010 – 2025
¡¡¡VIVA LA CAZA Y VIVA LA AMISTAD!!!