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MONTERIAS: Cómo actuar en el puesto.

Son muchos los cazadores que cada año se incorporan por primera vez a la modalidad reina de la caza mayor en España sin haber tenido oportunidad de conocer de viva voz el modo de proceder y el comportamiento que debe tener el montero en la sierra para aprovechar al máximo un puesto de montería sin poner por ello en peligro su vida o la vida de quienes como él participan en la batida.

De igual manera, monteros veteranos que peinan canas en esto de ocupar un paso en montería, olvidan a veces las mas elementales normas de comportamiento y cegados por la majestuosidad de una cuerna o el romper monte de un navajero, atentan contra la seguridad de los que participan en la batida desplazándose de su postura, disparando al viso o invadiendo el campo de tiro del vecino con el consiguiente riesgo y discusión.

Temporada a temporada saltan a la opinión pública casos de accidentes en el monte con resultados fatales para los protagonistas del lance que enturbian la buena imagen de la caza y del cazador y ponen en entredicho la seguridad de las monterías y el buen hacer del organizador cuando en realidad, casi el cien por cien de estos casos, son sucesos motivados por negligencias de los infractores y por incumplimientos por parte del montero de las normas de seguridad que el organizador recuerda en cada sorteo .

Es por eso conveniente reiterar, cuantas veces mejor, las normas de seguridad que el montero debe cumplir escrupulosamente durante la jornada y de paso apuntar algunos consejos sobre nuestra forma de proceder en el puesto para aprovechar al máximo las posibilidades de caza que nos brinde el mismo.

 

Así, a la hora de ocupar un puesto en montería, debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Escuchar con máxima atención las normas de seguridad que el organizador expone durante el sorteo poniéndolas en práctica durante nuestra estancia en el puesto.

  • Tanto en el desplazamiento al puesto como de vuelta al coche, las armas se llevarán descargadas y enfundadas.

  • El desplazamiento a pie hacia los puestos debe hacerse en absoluto silencio procurando hacer el menor ruido posible para no alertar a las reses de la zona y poder aprovechar esas inmejorables ocasiones que se presentan recién colocados en el puesto mientras se coloca el resto de la armada.

  • Todos los monteros acudirán al puesto solos, o acompañados como máximo por una persona. Por motivos de seguridad está prohibido doblar puesto. La mayoría de los accidentes mortales en montería se producen entre compañeros de puestos “doblados”. En caso de ocupar el puesto dos cazadores, cada uno con su arma, sólo se utilizará un arma y ambos monteros se alternarán los lances, por lo que en todo momento sólo debe haber cazando una sola persona y desenfundado un solo rifle.

  • Lo primero que haremos al llegar a la postura es cargar el rifle y comprobar donde se encuentran los puestos vecinos a derecha e izquierda para asegurarnos de no tirar en su dirección. La seguridad debe ser nuestra obsesión durante toda la jornada.

  • Bajo ningún concepto nos moveremos de la tablilla que marca nuestro puesto. El organizador, a instancia de guardería o propiedad de la finca, coloca los pasos en los sitios mas querenciosos de la mancha garantizando en todo momento nuestra seguridad. Mejorarnos hasta un lugar en el que pensamos que aumentan nuestras posibilidades o nuestra visión, aparte de ser una grandísima temeridad que nos puede costar la vida, es una infracción grave penalizada por ley. Además, la experiencia demuestra que en la mayoría de los casos con el cambio de ubicación no se obtiene el beneficio esperado, pues las reses terminan pasando por donde tienen que pasar, lugar perfectamente visible desde la tablilla.

  • Una vez comprobada la situación de nuestros vecinos de puesto repasaremos minuciosamente con la mirada nuestro tiradero en busca de las trochas y veredas existentes para controlar así las posibles huidas de las reses y los lugares por donde nos pueden sorprender. El jabalí es un fiel seguidor de estas trochas mientras que el venado suele romper por cualquier parte si viene acosado por las rehalas. Vigilar estos pasos continuamente nos da ventaja a la hora de jugar el lance ya que la res no nos pillará por sorpresa.

  • En el puesto la quietud, el silencio y la constante observación del monte son la mejor arma para salir victorioso del lance. Desde que nos colocamos hasta que nos recoge el postor todo es montería y cuando menos te los esperas aparece ese escurridizo navajero o el sigiloso venado que intenta salirse del ojeo sin ser visto. Si queremos ganarle la partida al astuto jabalí o al receloso venado nuestra tensión en el puesto debe ser máxima durante toda la batida.

  • Hay que dejar cumplir las reses al puesto. No hay nada mas emocionante que ir templando el pulso mientras esperamos a que la res se ponga a esa distancia en la que “se ve la muerte del animal”. Hay que tirar las reses cuando tengamos las mayores garantías de que le produciremos una muerte instantánea sin sufrimiento. Tirar reses a larga distancia, tan de moda actualmente entre los nuevos “monteros” ( excelentes tiradores pero pésimos cazadores en la mayoría de los casos) , provoca generalmente animales heridos que tardan en cobrarse , provocando el sufrimiento innecesario del animal. La caza es mucho mas que apretar un gatillo…es ética y respeto, y debemos ser extremadamente respetuosos con los animales a la hora de darles caza.

  • Antes de apretar el gatillo hay que asegurarse bien de nuestro objetivo y tener claro que se trata de una res. ¡Ante la duda jamás disparar!, puede tratarse de un perro o de una de las decenas de personas que andan batiendo la mancha. Prohibido tirar al tarameo o a reses seguidas de cerca por los perros. Jamás tirar al viso,… siempre hay que disparar enterrando la bala. Ninguna res, por muy buena que sea , merece la pena si para abatirla ponemos en riesgo nuestra vida o la vida de otras personas.

  • Si se produce un agarre y no estamos seguros de poder rematarlo a cuchillo, esperaremos la llegada del perrero o de otro montero, ¡pero jamás se dispara en un agarre ni se apartan los perros de la res para realizar el disparo!, eso destroza a la rehala. En los agarres ¡siempre a cuchillo!.

  • Valore durante toda la jornada el trabajo de perros y perreros. Disfrute del trabajo de la rehala y felicite a la conclusión de la batida a los dueños de rehala cuyos perros le hayan hecho disfrutar. La montería es mucho mas que pegar tiros.

  • No moverse del puesto hasta que concluya la montería. Las reses heridas se pistean una vez llegue el postor a recogernos. Utilice prendas que le permitan ser visto en el monte por los compañeros de armada cuando entre en la mancha a pistear una res o a marcar las abatidas. Los chalecos reflectantes son una buena alternativa.

  • Respete siempre los cupos establecidos y no tire sobre especies protegidas, varetos , horquillones o hembras de jabalí seguida de rayones. No es mas montero quien mas mata sino quien mejor caza.

  • En caso de discusión con otro puesto por la titularidad de una res pinchada, el litigio debe resolverse en el monte y nunca en la casa. Si no hay acuerdo se solicitará la presencia del Capitán de montería quien rastreará desde el tiro hasta el lugar donde se encuentra abatida la res y dictaminará la propiedad de la res siguiendo la ley montera de la primera sangre. No pierda nunca los buenos modales, la montería ante todo es respeto y educación.

  • Jamás tirar al blanco una vez terminada la montería, despista a los perros que van de recogida y puede herir al personal auxiliar que anda recogiendo las reses.

  • Una vez concluida la montería procederemos a marcar todas las reses abatidas colocando una señal visible en el lugar donde se encuentre muerta la res. Luego colocaremos junto a la tablilla del puesto tantas señales como reses hallamos dejado marcadas en el campo. Es muy conveniente indicar al postor la situación de cada res abatida en el monte para facilitar su recogida.

  • A la hora de recoger dejaremos totalmente limpio de casquillos de bala y restos de basura nuestro puesto.

Algunas personas, tras leer estas consideraciones pasarán página y no les darán mayor importancia alegando que “vienen de vuelta” en esto de la montería…, otras sencillamente ni se lo plantearán porque por mucho que se les diga no van a cambiar.

Pero por fortuna, la inmensa mayoría de monteros acuden a la sierra con la humildad de querer aprender día a día y poder crecer como personas y como cazadores , por eso no nos viene nada mal recordar una y mil veces estas normas de conducta las escriba quien las escriba. En el fondo, gracias a Dios, somos muchos los que pensamos que hay que acudir al monte con espíritu deportivo y con ganas de divertirse… porque la montería no es una prueba de tiro olímpico ni los que participan en ella van a competir.

Al monte se va a montear … ¡que no es poco!. Seamos respetuosos con las reglas del juego, seamos MONTEROS.