Ha fallecido D. Felipe Choclán, montero viejo y honrado de la Sierra Morena de Andújar.

15/01/2018

En la mañana de ayer domingo 14 de enero de 2018 fallecía en su casa de Alicante D. Felipe Choclán Jiménez, uno de los monteros más relevantes y castizos de nuestra montería contemporánea, autor de libros tan emblemáticos de nuestra bibliografía cinegética como «Candiles» , «Sueños de un montero»  o «La Caza».

Con Choclán se va uno de los GRANDES SEÑORES de la montería española y uno de los últimos referentes de la montería  española, la del repeto , el orden y la tradición.

D. Felipe Choclán Jiménez, estuvo en activo hasta hace muy pocos años, despidiéndose de su querida Sierra de Andújar el 19 de noviembre de 2011 en la montería de Navalahiguera, donde tras leer su famoso Padre Nuestro Montero, ocupó el paso nº 2 de El Pizarrón abatiendo un venado y un jabalí. A esta última montería en Andújar fue acompañando a su Peña Los Zahones, de la que era Presidente de Honor  o Patriarca, como le llamaban cariñosamente todos sus compañeros de peña. Estas imágenes corresponden a ese día.

Como homenaje, volvemos a publicar la carta que le escribió su hijo Felipe con motivo de un artículo sobre su persona que sacamos en la sección MIS SERREÑOS del nº 3 de la revista digital Lances & Ladras.

Maestro,  que la Virgen de la Cabeza le tenga a sus pies en esas benditas sierras celestiales, donde un día seguro volveremos a vernos con los zahones puestos disfrutando de lances divinos.

DEP. Felipe Choclán, montero viejo y honrado de la Sierra Morena de Andújar.

 

D. Felipe Choclán Jiménez en la montería de Navalahiguera ( Andújar) el 19-11-2011, con su Peña Los Zahones.

 

 

MIS SERREÑOS: D. FELIPER CHOCLÁN

A MI MEJOR AMIGO. Por Felipe Choclán Gámez

Querido Padre:

Me pediste en una ocasión que te hiciera el prólogo del último libro que habías escrito, “Sierra Morena jaras adentro”, y yo que por mi profesión de Arquitecto  me expreso con el dibujo y la línea, me costó Dios y ayuda decir de ti todo aquello que tu y yo bien sabemos, pero había que hacerlo y ahí quedó. Ahora Emilio Jiménez, Capitán de montería de la Peña “Los Zahones”, me pide que me ponga otra vez delante de un papel en blanco para hablar de ti en su sección “Mis Serreños” de la web todomontería.com, y ¿cómo voy a negarme?.

Espero estar a la altura de las circunstancias, pues tengo que apretarme mucho, ya que no es cualquier cosa hablar de Don Felipe Choclán, montero viejo y honrado de la Sierra Morena de Andújar. Pero ahí va eso:

Naciste en tierras Africanas pero Españolas de siempre, en tu querida Ceuta, donde de la mano del abuelo te iniciaste en la caza. Después, con su traslado a Jaén, conociste a la que sería tu compañera, mamá Luci y a muchos y muy buenos monteros. Pero fue con Felipe Lara “El Trapi” con quién iniciaste tus correrías por la Sierra Morena de Andújar, a su lado conociste a los mejores serreños, furtivos, y a buena gente en general. Fueron tiempos, como tú dices, que dejaron poso.

Posteriormente y con una mayor edad, formación, sacrificio y entrega, fuiste consiguiendo, siendo aún muy joven, el reconocimiento de tus maestros, tanto en la sierra como en el mundo social y profesional. Consiguiendo la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio por tu labor de alfabetización por las tierras de Andalucía, siendo en aquel entonces el más joven de la historia al que se le impuso esta condecoración.

Después llegaron los años de entrega a la política, y al servicio del pueblo estuviste en los Gobiernos Civiles de Jaén y por último en Alicante, donde abandonaste definitivamente tu carrera política dedicándote a tus labores de ejecutivo y sobre todo a tu familia. Y como no, a seguir monteando.

Y fue durante los años que vivimos en Jaén cuando dedicaste más tiempo a pisar Sierra Morena y todas sus manchas, cuando aun no estaba cuadriculada por las cercas, y las reses podían comer las hojas de todas las fincas.

Yo tuve la suerte de compartir contigo muchas horas de monte y tantas y tantas lecciones de buen cazar;”- Niño, como tú me llamabas, a las reses hay que aguantarlas y dejarlas cumplir hasta la punta de las botas. Así es como se disfruta del lance. Que cada puesto tiene sus querencias y que si las reses no te entran a ti como Dios manda, es que le han de entrar a otro montero. Eso de puntear las carreras de las reses cuando empiezan a asomar por los visos, que lo hagan otros. Tú siempre quedando en todas las sierras que montees como un caballero, igual que tu padre lo hace siempre, y si no te gusta, ya sabes que en mi postura no hay sitio.” Y de esa manera me fui haciendo montero poco a poco, siempre junto a él, desde que los mastines eran más grandes que yo.

Siempre ha tenido en su zurrón una libretilla de tapas de hule donde iba anotando todas sus cosillas de las monterías, lances, anécdotas, fandangos y todo lo que le pudiera servir para, posteriormente, en su silla de anea junto al silencio de su pabellón de caza, junto al recuerdo de mil lances, ponerlas en orden y darle vida a todos los libros y escritos que ha ido editando a lo largo de sus ya muchos años de monterías y recuerdos de todos los montes.

Tuviste la suerte de que por primera vez en la historia un Premio Nobel prologase un libro de caza mayor, y fue tu querido Camilo José Cela quien conjuntamente al gran pintor Eberhard Schlotter adornaron y prestigiaron tus magníficos poemas del libro bibliófilo “La Caza”.

Tienes que reconocer que encontraste un gran Maestro y Amigo, como lo fue Jaime de Foxá, quien con gran estilo, sus consejos, tu constancia y buen hacer, conseguiste poco a poco hacerte un buen escritor. Cantando en tus versos serranos todo lo que conocimos en Sierra Morena y que dejaste en el gran libro de “Sueños de un Montero”.

Pero fue con el libro “Candiles” que tanto le comentaste a Jaime y para el que tantos buenos consejos te dio, con el que conseguiste una obra maestra de la literatura montera española. Sin olvidar la carta prólogo que tu buen amigo y mejor escritor Tico Medina te hizo para el libro, y ¡como no!,  agradecerle a Luis Aldehuela los dibujos con que te lo ilustró.

Recuerdo aquella noche que estábamos cenando en Los Podencos, de Almuradiel, y mamá nos llamó para darte la noticia del fallecimiento de tu amigo Jaime. Nunca olvidaré la tristeza que invadió tu rostro. Aquella noche la pasaste en vela y le escribiste unos de los más bellos poemas que has hecho-A la Memoria de Jaime de Foxá-.

Luego por la mañana, que era brumosa, dentro del cobertizo de la finca El Santo, se lo leíste a todos los monteros y amigos. Vi en los ojos de todos los que allí nos reunimos lágrimas de dolor por su recuerdo. También le escribiste un buen poema a tu amigo y compañero Eduardo Trigo de Yarto, y como todo hay que decirlo, una noche me sorprendiste con uno que me habías dedicado a mí. Gracias por todo lo bello que pudiste plasmar en el cariño de ese puñado de versos, que sé, te salieron de lo más hondo de tu alma.

En fin, historia viva de la Montería y de Sierra Morena. Recuerdo cuando me llevabas en tu coche por esas carreteras de Dios, para llegar desde Alicante a dormir al Hotel del Val, en Andújar, o a la Perdiz, en la Carolina, y por la mañana muy temprano después de tomarnos un cafelito con leche acompañado de unos churros en la plaza de Andújar, nos subíamos camino del Santuario para llegar cuanto antes a la casa de la finca donde nos esperaban Manolillo con las caballerías preparadas junto a Miguelillo, nuestro secretario, del que tu siempre decías lo mismo “- A este secretario cuando tenemos que pistear alguna res, le tapo el ojo bueno y por el fato da con ellas.-y es que Miguelillo desde chico estaba tuerto de un ojo-“.

También nos encontrábamos con las monjitas de los pobres, que siempre andaban pidiendo, la guardia civil, los buenos perreros, como Felipe el del Conde del Prado, junto a los buenos amigos de siempre para hacer el sorteo y repechar los portillos camino de todas las manchas.

Hubo días buenos, pero los más no lo fueron tanto en cuanto a resultados en nuestras posturas. Eran otros tiempos en los que el lance no estaba asegurado, pero de todos fuimos capaces de disfrutar, pues con estar juntos en nuestra Sierra oliendo a Gloria Bendita teníamos bastante.

Sé que algún día ya no estaremos juntos y nos echaremos de menos, el uno al otro, pero siempre quedarán nuestros recuerdos.

Gracias Padre, por ser mí mejor Amigo y Maestro.

Tu hijo Felipe

 Alicante, diciembre de 2.010

 

En estas imágenes D. Felipe Choclán recogiendo de manos del Exmo. Sr. Alcalde de Andújar el Premio Sierracaza a la Personalidad Venatoria 2011. Fue una de las últimas comparecencias públicas del autor de  libros como «Candiles» , «Sueños de un montero» o «La Caza».

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