Monterías en Sevilla, Pasión Morenas
Monterías en Sevilla, Baldicaza
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Eduardo Romero: «Si se prohibiera la caza se nos meterían los jabalíes en las casas y habría enfermedades»

El doctor Romero, fundador del Museo de la Fauna Salvaje, «si se prohibiera la caza en Castilla y León, se nos meterían los jabalíes en las casas y habría enfermedades», por eso “si no hubiera caza habría que inventarla”, porque “el hombre es quien tiene que regular los animales”, por eso cuando se prohibió temporalmente fue “una metedura de pata”, porque “hay muchísimos pueblos que viven únicamente de los ingresos que le da la caza, que debidamente legislada es lo que mantiene los animales, por eso el tándem cazador conservador es imprescindible”.

El doctor parafrasea a Ortega y Gasset, el filósofo que más estudió la imagen de la caza, para señalar que para que sea caza de verdad requiere “soledad, esfuerzo, silencio” y tres condiciones fundamentales, como son que los animales sean silvestres de verdad, “una cacería en un cercado no es cacería”, que no hay muchos animales, “que se necesite la incertidumbre de saber si vas o no cazar” y esfuerzo “yo he hecho viajes para cazar un animal y me he vuelto sin él”.

“Sigo cazando, las piernas ya no me dan para tanto, tengo 73 años. He viajado muchísimo, pero ahora cazo pensando en el museo y como ya lo tenemos todo me apetece más hacerlo en España, donde ahora hay una verdadera eclosión de corzos con más de un millón que hay que regular. También me encanta la caza en Croacia, pero África será siempre África”, concluye.

Recuerda con melancolía “la experiencia de cazar un oso blanco en el Ártico con los esquimales, que son los que tienen las licencias, estar en un iglú hasta a 40 grados bajo cero, durmiendo en cuatro metros cuadrados con pieles, en el mar abierto y helado” una experiencia “única, con mucho peligro”.

Romero reconoce que para este tipo de caza “hay que ser un poco loco, un poco aventurero y amar la naturaleza y a los animales”, porque para él la mayor confusión es “pensar que el cazador es depredador”, porque “aunque sí hay ese instinto del ser humano hacia los animales, el que más los ama y conserva es el cazador, que caza el animal viejo que ya no se reproduce para que haya equilibrio entre machos y hembras y que los pueblos tengan medios para que animales sigan sobreviviendo”.

diariodeleon.es/ DL / ICAL