Todomonteria

La caza es considerada por muchos urbanitas como un «deporte» de señoritos y una actividad cruel que sólo persigue la diversión de unos «desalmados» matando y haciendo sufrir a los animales. Nada más lejos de la realidad.

La caza implica muerte y sangre, si. Así es y así será siempre mientras se llame caza. Ni nos enorgullecemos de ello ni tenemos porqué escondernos de nadie. La caza es una actividad licita y necesaria  social, económica y medioambientalmente, como veremos a continuación, por mucho que le duela a quienes demuestran sus iras contra el colectivo cazador cada vez que pueden, y nos someten a un acoso y derribo constante en todos los medios de comunicación a su alcance.

Guerra perdida, aunque crean ganar algunas batallas. La Caza va en el ADN humano, aunque a algunos les haya mutado, y la especie a perseguir ya no sea el animal salvaje, sino el poder, el dinero o la fama, pasando de salvaje a  «salvajismo sumo» cuando ya politizamos el asunto. Divide y vencerás. ¡Que equivocados están los que quieren teñir de tintes políticos una actividad que es del pueblo y para el pueblo, y que no entiende de derechas, izquierdas ni de iluminados que quieren salvar el planeta desde sus acomodados escaños sin haber pisado tan siquiera un terrón.

Sí, todos llevamos un cazador dentro. Incluso los que nos critican…, esos que están a salto de mata para «cazarnos» en el primer descuido. Con estos no podemos bajar la guardia.

Porque la caza fue una actividad que empezó como una necesidad imperiosa de subsistencia. O cazabas o te morías. Así, sin más. Actualmente, además de seguir siendo una extraordinaria fuente de alimentación sana, ecológica y natural, la caza ha adquirido un papel insustituible en el equibrio medioambiental y en la sanidad animal, convirtiéndose en herramienta imprescindible para el control de poblaciones o para la erradicación de enfermedades como la sarna, la tuberculosis o la PPA, entre otras muchas, que son asuntos de capital importancia para el mantenimiento óptimo de ecosistemas y la salubridad de la cabaña ganadera de nuestras explotaciones agrarias ubicadas en zonas cinegéticas.

Como podemos apreciar, la caza es mucho más que muerte, y el cazador mucho más que un ser despreciable que busca el sufrimiento de los animales.

El dolor y el sufrimiento ni es el objetivo de la actividad, ni es el principio que mueve a un cazador cuando sale al campo a practicar la caza, pues la actividad cinegética, en cualquier variedad o modalidad venatoria que se precie, es ante todo respeto, ética y tradición, principios y valores arraigados en nuestra sociedad rural y transmitidos de generación en generación como acervo cultural de nuestro país.  

Y a partir de aquí puede gustar más o menos, y se puede practicar mejor o peor, pero es el propio sector el que lucha, concienciado con la realidad de nuestros tiempos, para que el orden y el respeto continúen siendo los principios que sigan regulando la actividad, y de esta forma la caza siga siendo, a pesar de la muerte que conlleva intrínseca, una insustituible fuente de vida para personas, zonas rurales y ecosistemas.  Y esto es lo que duele, porque contra esto hay poco debate. La realidad es la que es y los números están ahí para los que los quieren ver…, y para los que no les conviene verlos, y seguir chupando así del bote de las subvenciones «antisistema» que los mantienen activos y apesebrados.

¿Y dicho esto, en esta situacion de alarmante pandemia que vivimos actualmente, donde la salud debe primar por encima de cualquier otra cosa,  porqué debemos declarar la CAZA ACTIVIDAD ESENCIAL?…

Pues porque lo tiene TODO para que así sea:

  1. Por ser una actividad realizada al aire libre con un mínimo riesgo de contagio: La caza en sí se realiza en plena naturaleza, sin aglomeraciones y en espacios abiertos, y los posibles puntos críticos de contagio como son desayuno, sorteo, comida y junta de carnes, o se han suprimido o están perfectamente regulados en los protocolos que la propia administración ha obligado a hacer a todos los organizadores profesionales de caza, y que además tienen una regulación adicional en el sector de la restauración y la  hostelería, por lo que el riesgo de transmitirse el virus es muy reducido, y por supuesto mucho menor que el que se tiene al coger un metro, un autobus o un avión, al ir de compras o a trabajar, entrar en un supermercado o desayunar en un bar con los compañeros de oficina.
  2. Por ser una actividad de gran impacto económico en las zonas rurales mas necesitadas de nuestro país: La caza genera en España cerca de 6.500 millones de euros al año y emplea a más de 180.000 personas de forma directa, y cientos de miles de forma indirecta, siendo la principal fuente de ingresos de todos ellos, además de un recurso económico imprescindible en las zonas más desfavorecidas de nuestra geografía, y en sectores como la restauración , la hostelería, armas y complementos, industrias cárnicas, taxidermias y un sinfín de empresas que encuentran en la caza una fuente de ingresos insustituible.
  3. Por ser una actividad beneficiosa para el medioambiente: Gracias al papel regulador que tiene la caza en cuanto a control poblacional de especies, equilibrio de ecosistemas y control de enfermedades como la sarna.
  4. Por ser una actividad de gran importancia zoosanitaria para la cabaña ganadera: Evitando la propagación de enfermedades como la tuberculosis o la peste porcina africana, que tanto afectan a nuestras especies bovinas y porcinas de abasto en nuestros montes y dehesas.
  5. Por ser una actividad controladora de daños en la agricultura: La caza es la única herramiente eficaz para controlar los daños que las especies cinegéticas, tanto de caza menor como de caza mayor, producen en la agricultura, cuyas pérdidas se contabilizan por millones de euros anualmente.
  6. Por ser una actividad beneficiosa para la seguridad urbana y vial en muchas zonas de España: La proliferación de especies como el jabalí, el corzo o incluso el lobo en los entornos urbanos es una realidad que ya sufren muchos pueblos y ciudades de España, cuyos casos están a la orden del día, constituyendo esta sobrepoblación un peligro real para la ciudadanía, que cada vez se ve más acosada por esta abundancia de animales salvajes en parques, jardines y urbanizaciones, campando a sus anchas con total impunidad, con el riesgo físico y sanitario que ello representa.  A todo ello sumamos la cada vez más creciente siniestralidad en la conducción vial por accidentes con fauna salvaje. La caza es la única herramienta eficaz y efectiva para el control poblacional de esta fauna que cada vez tiene más presencia en nuestro entorno.
  7. Por ser una actividad ancestral, de gran arraigo popular, practicada por todas las clases sociales: La caza es tradición, arte, cultura, gastronomía…Una escuela de principios y valores que se transmiten de padres a hijos y de generación en generación, asentadas en los pilares de la ética, el respeto y el amor por la naturaleza. La caza es vida y da vida.

Por todo ello…

¡LA CAZA ACTIVIDAD ESENCIAL YA!.

 

Emilio Jiménez.

Director Todomoteria.com