Todomonteria

EL BALCÓN DE LAS ACERAS

ORGANIZACIÓN: CINEGÉTICA ENTREJARAS & NIDOHUNTING

Localidad: Espiel- CO

Fecha: 17-1-2026

P: 54

RH: 15

Cupo: Libre

Tipo Finca: Abierta

Nº Has. Monteadas:

Resultado:  

V: 21

J: 28 (5 navajeros)

H: Sí

CRÓNICA de la Montería:

En una espléndida jornada venatoria se celebró la montería, tras 2 ocasiones en las que se suspendió y la incertidumbre de la lluvia, con un total de 54 puestos cuidadosamente colocados para aprovechar al máximo las querencias naturales del monte.

Desde primera hora el campo anunciaba una jornada prometedora. El buen trabajo previo de organización permitió que la mayoría de los puestos tuviera oportunidad de lance, desarrollándose una montería muy entretenida y movida, con abundancia de reses durante toda la mañana.

El resultado final fue de 49 reses de tiro, desglosadas en 21 ciervos (alguno destacable) y 28 jabalíes (varios navajeros), además de las correspondientes hembras, cumpliendo con creces las expectativas previstas para esta mancha.

Entre los lances más destacados, sobresalieron algunos puestos que lograron abatir hasta tres ciervos, demostrando temple y buen hacer en momentos de intensa acción. No faltaron tampoco las anécdotas propias del monte, como la de un puesto que, pese a disfrutar de una gran entrada de caza, falló tres ciervos y tres jabalíes, reflejo de la emoción, la rapidez de los lances y la exigencia de la montería.

Mención especial merece el esfuerzo y la dedicación de todas las personas que hicieron posible esta jornada, desde las rehalas, que trabajaron incansablemente empujando la caza con bravura, hasta postores, guías y arrieros, cuya profesionalidad fue clave para el buen desarrollo de la montería.

Igualmente, es de justicia destacar al catering LOS PACOS, que una vez más ofreció un servicio excelente, tanto en el trato como en la calidad de la comida y en su impecable trabajo, poniendo el broche perfecto a una gran jornada de campo.

La montería estuvo organizada por Cinegética Entrejaras y NidoHunting, que volvieron a demostrar su experiencia y buen criterio, firmando una jornada muy completa, entretenida y bien resuelta, que quedará en el recuerdo de todos los asistentes.

CINCOVILLAS

ORGANIZACIÓN: CAZA SIGÜENZA

Localidad: GU

Fecha: 15-1-2026

P: 33

RH:

Cupo: J libre

Tipo Finca: Abierta

Nº Has. Monteadas:

Resultado:  

J: 48 (7 navajeros)

CRÓNICA de la Montería:

Gran jornada de montería con Caza Sigüenza en Cincovillas, en el monte Valdelagua.

48 jabalíes en la junta, 7 navajeros a destacar y con un total de 33 puestos.

Este pasado jueves volvíamos a cazar uno de nuestros montes estrella de jabalí. Un monte que llevamos muchos años trabajando y que, una vez más, nunca falla.

El día amaneció muy frío y con una espesa niebla que nos obligó a retrasar la salida de las armadas más de una hora. Aun así, en cuanto comenzaron a colocarse los puestos, ya se pudieron ver bastantes cochinos en movimiento, lo que dio lugar a los primeros disparos incluso antes de la suelta.

A las 12:20h se soltaron las rehalas… y empezó la fiesta.

Impresionante tiroteo en varias armadas, carreras interminables de los perros tras los cochinos y una montería intensa, de mucho trabajo y emoción constante.

Tras más de tres horas de monte, decidimos cortar, conscientes de que la labor de sacar los animales abatidos iba a ser especialmente complicada. Y así fue. Pasadas las 7 de la tarde, se sacaban los últimos cochinos del monte tras un grandísimo esfuerzo.

Mención muy especial para nuestros postores, quads y ayudantes, que realizaron un trabajo espectacular recogiendo los animales y llevándolos a la junta. Sin vosotros, jornadas como esta no serían posibles.

Así da gusto vivir la caza.

#cazasigüenza

MONTE DO CRESPO

ORGANIZACIÓN: MONTERIAS JOSE CARVALHO

MANCHA: Crespo
Localidad: Fonte da Figueira (PO)

Fecha: 17-1-2026

P: 12

R: 6

Cupo: Libre

Tipo Finca: Abierta

Nº Has. Monteadas: 700

Resultado:  

V: 2

J:  10
H: 1

CRÓNICA de la Montería: 

Nuevo día de caza para Monterías José Carvalho, en el que había dado cita a sus monteros en el Bar Nova Era de Vila Verde de Ficalho.

Allí acudieron puntuales a la cita para tomar un café y desayunar antes de desplazarse a la propia finca donde se realizaría el sorteo de posturas.

De nuevo, doce puestos eran los encargados de cerrar el cazadero al que se le había suprimido la traviesa de siete posturas, por el fallo de un grupo de cazadores, estando previsto cazar la mancha con veintidós posturas.

Manos a la obra se ponía el amigo José dando las últimas indicaciones a los allí presentes, todas caras conocidas en este ya grupo montero.

Por favor, disparar a todo el cervuno que entre y por supuesto, disfrutad de los jabalíes, que haberlos ailos.

Esas eran las premisas justo antes de guardar un minuto de silencio por los que ya no nos acompañan.

Rápido sorteo y no menos rápida distribución de las posturas. Mi posición, inicialmente el cuatro de la rivera, posteriormente y tras un error, el cinco de la misma armada.

Cuando íbamos montando la armada nos saltamos una postura y finalmente la ocupé yo tras acordarlo así con su titular, cosa que todo hay que decir, terminó beneficiándome aunque podría haber sido al contrario.

Doce del mediodía hora española cuando José daba la orden de soltar los perros y fue entonces cuando ocurrió.

En esta ocasión se había inventado algo nuevo, como no había traviesa, iba a soltar a una rehala, concretamente la de Caballero, conducida por Rafita y Eduardo en ese arroyo para que diesen vueltas y moviesen la caza.

Fue abrir los portones, y coger por delante cuatro venados, uno de ellos espectacular que emprendían la huida, tres, hacia la parte más alta y uno, hacia dentro de la mancha.

Acto seguido soltaban las demás rehalas y poco tardó la del Escuadrón de la Muerte, conducida por el amigo Raúl, en dar con un tremendo jabalí que fresco él, le plantaba cara en el fondo de un barranco lleno de zarzas.

Conocedor del peligro que entrañaba el porte y las ganas del animalito, tuvo que acudir en defensa de sus perros Raúl, quien puso fin a la contienda.

Mientras tanto, el par de perros que le habían quedado al amigo Rafita, no paraban de escupir jabalíes del morrón donde habían soltado, pero, por el momento, no sonaban disparos.

Adrián venía dando la mano del eucaliptal y por el momento no tenía noticias de los jabalíes, si de un precioso venado que levantaba y emprendía la huida hacia la postura de Conejo, que se quedaba con él de dos disparos, pero lo veía perderse por el fondo del barranco. Habría que pistear.

Mientras, Rafita recuperaba los perros que habían partido tras los venados, fallados por el puesto uno que omitiremos su nombre y que a la postre reconocería que el primero de los venados, tenía entre dieciocho y vente puntas y que, quedando sorprendido lo falló estrepitosamente, colándose los tres venados que viajaban juntos hacia fuera. Tres kilómetros le marcaba el gps a Eduardo desde la suelta hasta donde los perros habían perdido a los astados.

Tras recuperar fuerzas, continuó Rafita monteando ese pegote donde levantaba ahora otros seis jabalíes, dos corrían barranco arriba y cuatro barranco abajo, refugiándose todos en sendos zarzales que por allí existían.

Primero, fue a darle a los mas cercanos, donde se habían refugiado los dos, levantándolos de nuevo y quedando compuesto y sin perros.

La ladra se encendía y los perros iban que se comían al navajero que trasponía la loma en dirección a la ribera. Lo que no sabía el animalito aquel es que estaba un servidor esperándolo para poner fin a su carrera de certero disparo. Tras comunicarlo por la emisora, los nervios comenzaban a templarse. Ya había dos jabalíes y supuestamente un venado en la cuenta.

Así, se fue avivando la montería, Rafita no paraba de levantar cochinos, los cuatro del otro zarzal salieron “a escape” y fueron fallados en el cierre, todos.

Parecía el asunto de película, Eduardo y Rafita sin perros y los jabalíes delante de ellos como si no fuera la película con los mismos. Hasta ocho juntos.

Volvían a recuperar perros y volvían a levantar jabalíes intentando moverlos hacia los puestos sin éxito.

Mientras tanto, el resto de rehalas iban ofreciendo lances a las distintas posturas. Ildefonso abatía un venado defectuoso en el cinco de la armada de Jorge y Conejo se hacía con otro jabalí.

Diego Pérez, que había disfrutado de un hack-tric en la jornada anterior estuvo a punto de repetirlo, pero finalmente se quedó solo con dos jabalíes abatidos.

El amigo Juan María, en el siete de la Rivera se hacía con un jabalí, viendo cuatro más que no pudo tirar por la larga distancia entre los puestos.

José, que veía el esfuerzo sobrehumano que estaba haciendo el amigo Rafita, fue guiando a las rehalas todas hacia dentro, para ayudarlo en aquel barranco y justo cuando entró la caballería, fue cuando se lio la gorda.

El reloj marcaba ya las dos y media, y los monteros estaban “borrachos” de caza, de ladras y de montería.

Así el mismo puesto que falló los venados fallaba cinco jabalíes más. Entre ellos uno enorme que cantaban por la emisora, mi nombre sonó, para tí va, es enorme, lo llevas por arriba, pero para entonces ya estaba yo preparado para la aparición de morondongo, que lo hizo, justo por donde me era imposible tirar, el viso.

El jodido marrano cruzaba “a todo gas” con veinte perros en el rabo todo el camino arriba por el mismo viso y se fue a descolgar por la parte mas lejana y estrecha, soltándole tres salves in extremis y sin éxito para perderse entre las jaras. Era bueno.

Tras él corría una cierva que distrajo a parte de la comandancia que llevaba detrás y fue abatida por el número cinco de la ribera.

Otros doce jabalíes más llegaron a contar los perreros antes de que José diese la orden de retirar las posturas, el reloj marcaba las tres de la tarde.

Cuando me retiró el postor me ofrecí para buscar el venado que había herido el amigo Conejo. Sangre, muchísima sangre y metros, muchísimos metros andamos detrás de la misma, casi un kilometro hasta que el animal se metió en la ribera. Lo buscamos corriente abajo por si acaso no había sido capaz de pasarla, dado que llevaba mucho caudal, pero fue infructuosa la búsqueda. Era un venado de doce puntas precioso, no paraba de repetir. Pero fue imposible cobrarlo.

Algo parecido pasaba por el abatido por el siete del amigo Jorge, que había quedado muerto en la orilla “española” de la finca, y había quedar una vuelta de casi dos horas para cobrarlo, por lo que se decidió no llevarlo al plantel. También con siete puntas, pero en una sola asta.

La comida fue en plan compadre, y es que a los ciento cincuenta euros que costaba el puesto no se le podía pedir más.

Sin duda podía haber sido todo un monterion de haberse cazado con todas las posturas. Hay que elogiar el trabajo de todas y cada una de las rehalas que participaron porque dejaron la piel haciendo un trabajo extra una vez finalizadas las manos para sacar los jabalíes del barranco aquel donde el amigo Rafita acabó loco.

Diez jabalíes, dos venados y una cierva se le cobraban a un día de caza que no olvidarán los que allí estuvieron presentes, por ser una ladra continua de principio a fin. 

 Fte: Carlos Casilda Sánchez.