CALIDAD EN ABIERTO
Durante la noche del viernes 9 de enero se realizaba el sorteo de posturas de esta mancha que de nuevo iba a cazar Monteros de Encinasola. El Bar el Cruce de las Herrerías era el punto elegido para repartir la suerte que durante el día siguiente iba a deparar a cada montero esta jornada de caza mayor.
Tras el sorteo muchos decidieron continuar con una cena de hermandad y promover así la convivencia de este fin de semana que para Monteros de Encinasola es especial, saliendo de su término y disfrutando de los habituales en un terreno que aunque lejos de Encinasola ya les parece como su propia casa gracias a la acogida de todo el equipo de Alcuéscar.
Los asistentes tenían cita a las ocho de la mañana en la Corchera donde habitualmente se suele disfrutar del desayuno y la distribución de las armadas.
El día que amanecía soleado y sin viento, con el termómetro rozando los cero grados, lo que hacía una inmejorable mañana para cazar.
No se demoró la partida de las armadas y un poco después de las ocho y media comenzaba a repasar la lista Paco Berjano para dar paso a las últimas indicaciones y comenzar a sacar cazadores.
La primera armada estaba colocada antes de las diez y la última traviesa terminaba a las once y cuarto de estar montada. Hasta ese momento, silencio sepulcral en toda la mancha.
Alguna postura quedó vacía debido a que la antesala a la montería se les había prolongado en exceso a algunos de los socios del club allí presentes, pero es algo con lo que se cuenta habitualmente en esta montería que busca más la parte social que otra cosa.
En esos mismos instantes se daba entrada a las rehalas al cazadero que buscaban cada una su posición para soltar nada más que llegasen, y fue así que entre las once y media y doce se fueron realizando las distintas sueltas.
En suertes tuve el dos de la armada de la Sierra que la ponía el amigo Borrego, puesto que conocía de sobra dado que he ocupado postura en dicha armada en varias ocasiones.
Al contrario que el año pasado la caza estuvo bien metida en la mancha y el silencio era extraño y prolongado tras la suelta, por lo que miraba el reloj con miedo observando a la vez cómo las rehalas se iban adentrando en la gran superficie de jaras con que cuenta esta preciosa finca.
El año anterior la parte de la Ermita del Trampal, y el Cierre de las Longueras se quemaron literalmente las pestañas jugando lances, siendo en esta ocasión las armadas más flojas de la montería
Una hora tardó en llegar el primer disparo, pero fue justo ahí, cuando la montería dió un giro radical, volviendo a ser lo que suele.
Ladras continuas, lances por doquier y disparos, muchos disparos.
Cierto, que de esta manera se disfrutó menos tiempo de la intensidad y fragor montero, y que, los jabalíes, cogían a las posturas más separadas de los encames de sorpresa, como le pasó a un servidor que falló un monumental cochino rozando las dos de la tarde al igual que mi vecino en el número uno que falló dos jabalíes.
Tres ciervas se abatían curiosamente en esta ocasión y tres también eran los grandes jabalíes que se cobraron.
El mejor de todos fue levantado por los perros y empujado hacia la postura del amigo Casquete, que no pudo jugar lance con él por entrarle muy enmontado y dejarse ver solamente en el viso. Posteriormente, y ferozmente empujado por las rehalas, cumplió en la puerta de una experimentada montera que omitiremos su nombre por petición propia quien le lanzó tres salves con malas intenciones sin conseguir quedarse con él, para que finalmente y en su alocada huida cumpliese a la traviesa donde le esperaba el amigo Valeriano Melgarejo presto para hacerlo rodar, pero, en un último instante torció su dirección y le cumplió a Enrique Bermúdez que se hizo con el de certero disparo.
También afortunado Carlos Fernández Ruano que ocupaba el número tres de la armada que montaba el amigo Blas, quien se hacía con otro magnífico jabalí que tras medición se mete en plata, en otro lance de infarto, con un jabalí bien apretado por los perros.
El tercer mejor jabalí fue finalmente para el hijo de Ignacio Rengifo que acompañaba a su padre quien le cedió el rifle y consiguió herirlo en el hocico, siendo rematado finalmente en otra armada por el amigo Antonio Abad en un lance difícil de experto tirador, quien por la ley de la primera sangre cedió el animal al que lo hirió.
Carlos Álvarez también se hacía con una cochina enorme en un magnífico lance, cuando la misma, ya habiendo salvado los muebles por haber sido fallada, cogió un claro a las espaldas y a gran distancia se quedó con ella de certero disparo.
Hubo otros monteros con dos y un jabalí cobrados y otros muchos que desaprovecharon su oportunidad a pesar de haber repasado la organización todos los aceros para la ocasión.
Quizá ese también fuera el motivo por el que a los jabalíes les costaba más dar la cara, pero era algo imprescindible después de cuatro años sin hacerse.
Al plantel, finalmente tres ciervas y treinta y cinco jabalíes, destacando un oro, un plata y tres buenos navajeros. Mucho más pobre de lo que nos tiene acostumbrados esta mancha, pero las diversas circunstancias propiciaron que no se cobrasen más.
Fte: Carlos Casilda Sánchez.
FICHA DE LA MONTERÍA
MONTERÍA: LAS MENGACHAS
ORGANIZACIÓN: CD MONTEROS DE ENCINASOLA
Mancha: Entera.
Localidad: ALCUÉSCAR (CC).
Fecha: 10-01-2026
P: 70
RH: 24
Cupo: Libre
Tipo Finca: Abierta
Nº Has. Monteadas: 1.100
Resultado:
J: 35 (5 navajeros- 1 Oro, 1pl)
H: 3