Crónica La Barrosa-( Caza Planeta)

01/02/2016

MONTERÍA: La Barrosa

Localidad: Serrejón (Cáceres)

Fecha: 30-1-2016

ORGANIZACIÓN: CAZA PLANETA

 

P: 35

RH: 6

Cupo: Libre de venados y cochinos

Tipo Finca: Semicercada

Has. monteadas: 250 Has

 

Resultado:  

V: 8             

J: 79 (5 navajeros)

 

 

Crónica de un éxito muy trabajado

El pasado sábado 30 de enero era finalmente la fecha fijada para montear la umbría de La Barrosa. Todo ello después de cierta duda con la fecha para montear esta pequeña y cuidada finca de Monfragüe. Citaban pues organización y propiedad a monteros y rehaleros en Serrejón, donde se procedió al sorteo de la treintena de posturas con las que se cerraba la finca.

 

Para intentar concentrar el mayor número de cochinos en la mancha y que estos dieran la cara en la montería, la propiedad -de acuerdo con la organización- había decidido realizar algunos cambios con respecto a años anteriores. La finca se había cuidado una auténtica barbaridad desde hacía meses. Comida y tranquilidad no habían faltado jamás durante las muchas semanas previas. En primer lugar se cambiaba el momento en que habitualmente se daba siempre esta montería, y en vez de cazar en los primeros compases de la temporada montera, se decidía retrasar la fecha a las últimas semanas del ciclo general de la mayor. Del mismo modo se cambiaba la suelta de las recovas y la forma en que se batiría. Se pasaba de cazar al choque, a hacerlo en una sola mano a ida y vuelta.

 

Estos cambios, más la atención y cuidado que pusieron guardería y propiedad, terminaron de ser ingredientes fundamentales de lo que iba a ser un éxito que ni los más optimistas esperaban. Los resultados lógicos de La Barrosa, suelen rondar la decena o docena de ciervos, y una veintena larga de cochinos, por lo que las expectativas eran de unos cuarenta animales entre venados y jabalíes.

 

La mañana amanecía fresca, con algo de niebla agarrada al Tajo y al embalse de Arrocampo, y prácticamente había ausencia total de aire. De manera rápida se colocaron los cierres de la cuerda y del sopié. No tardaron tampoco en colocarse los puestos de traviesas como la de la Barrosa, o los dos puestos del Cancho del Guarro. Así, antes de las 11:30 las recovas citadas daban suelta a los perros -desde el extremo oeste de la finca- y formaban la mano que iba a batir a conciencia la preciosa umbría de encinas, alcornoques, jaras, madroñas, brezos y zarzas que conformaban el terreno a montear.

 

Desde el mismo momento de la suelta, los perreros se quedaron sin canes, las ladras se sucedían por doquier, y comenzaba un intensísimo tiroteo en la cuerda y en las dos traviesas que cortan de manera perpendicular la sierra. Las reses comenzaron a correr a los sopiés, y los cochinos que encamaban al final de la finca, buscaban las gateras y escapes zorreándose entre peñascos.

 

Mucho antes de cruzar la primera de las traviesas, se palpaba ya que aquello estaba sopado de guarros. Cierto es que pista había, pero en una finca que aún cercada está llena de gateras, nunca se sabe con los cochinos. La mano de las rehalas avanzaba despacio. Los perreros no contaban con perros con los que ir hacia delante,  pues éstos se habían desperdigado siguiendo los numerosísimos rastros, y levantando a los guarros de las decenas de camas que podían observarse dentro del monte.

 

Por las emisoras llegaban excelentes noticias de muchos de las puertas que ocupaban los monteros, y pronto hubo posturas con dos y tres cochinos cobrados. Los rehaleros y sus ayudantes sacaban a cargadero algunas de las primeras piezas abatidas. El jaleo de ladras, tiros, y voces de los perreros inundaban la fragosa umbría de La Barrosa y Cañada del Espino.

 

El día resultaba aún más espléndido con el paso de los minutos, y el sol en lo alto propiciaba que se estuviera bien cómodo en los puestos. Era raro que hubiera ratos de tranquilidad, siempre había algún tiro, alguna ladra o alguna voz que anunciaba la carrera de algún jabalí.

 

Cuando la línea de las recovas pasaba el ecuador de la finca, parecía que la montería se había calmado un poco, pero justo antes de cruzar en mano la segunda traviesa, de nuevo se produjo un intenso tiroteo. Éste creció aún más al adentrarse las rehalas en el tremendo brezal que conforma el extremo oriental de la mancha. Los cochinos se habían concentrado en esta zona de fortísimo monte, y no rompían hacia adelante pues el aire delataba a los que cerraban la mancha en la frontera. Los guarros entonces se volvían para atrás o rompían a la cuerda, donde algún puesto terminó la jornada con seis cochinos en tierra, dejando pasar más de una decena.

 

La propiedad,  y el capitán de montería y organizador; que batían junto a las recovas y las guiaban, decidieron de común acuerdo hacer la vuelta de los perros a buen ritmo, no esperando a que cesaran las ladras y volvieran perros para avanzar. Así se hacía ligero el retorno a los camiones, pues no era cuestión de apretar más, bastante había dado ya de sí la mancha, y había que pensar en el futuro. Eran aproximadamente las dos de la tarde cuando se comenzaba a dar orden de quitar armadas según pasaran los perros de regreso.

 

Comenzaba entonces la ardua tarea de recoger la ingente cantidad de caza cobrada. Postores, monteros, invitados de la propiedad, guardería y muchos perreros echaron una mano en estas labores y lograron lo que parecía imposible, antes de las 15:30 se formaba un estupendo plantel de caza con 8 venados y la friolera de 79 cochinos, entre los que destacaban cinco navajeros.

 

Alegría en todos los participantes en la jornada, de menuda montería se había disfrutado, y además la tarde acompañaba para contemplar las piezas en la junta y charlar entre amigos cazadores. Desde estas líneas felicitamos de manera muy sincera a la propiedad por el éxito cosechado pues a quien esto escribe, le constan los cuidados, desvelos y mimos que se han proporcionado a la finca para lograr semejante resultado. ENHORABUENA

 

F. J. López Maraver

Fotos: I. H. N. y autor.

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