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Campeando: El águila calzada. 

águila calzada

El águila calzada es una rapaz poderosa que se alimenta principalmente de aves, desde pequeños paseriformes hasta palomas, tórtolas o, incluso, gallinas. Pequeños mamíferos y reptiles también forman parte, quizás en menor medida, de su dieta.

Pero la historia que quiero contaros no puede empezar sin antes presentaros a ‘Mari Carmen’ y a ‘Paco’. Una pareja de tórtolas turcas que han criado en el pino piñonero de casa o, como decimos en Extremadura, «en la pina». Cómo sabéis la tórtola saca varias crías al año.

Pareja tórtolas turcas


Nido de tórtola turca

El nido tiene dos pollos a los que, desde casa, hemos ido viendo crecer. Ya van grandecitos y en pocas semanas se tirarán del nido. Paco y Mari Carmen han estado yendo y viniendo a destajo para alimentar a sus pollos. Los grabé alimentándolos justo el día antes de que uno de los dos progenitores fuese víctima de un águila calzada.

QUIEN TIENE VERGÜENZA NI COME NI ALMUERZA

Salí de casa con Curro, algunos ya lo conocéis, es uno de mis sabuesos de Baviera. Normalmente me acompaña en mis salidas al campo.

Como siempre que salgo a campear, ya sea a cazar o a pasear, voy cargada con el equipo de birding.  Justo íbamos a montarnos en el coche, en la puerta de casa, cuando el estruendo del aleteo de un gran pájaro nos sorprendió justo a la altura de la cabeza. Curro ladró del susto y yo me quedé perpleja mirando al pájaro. «¿Qué es eso?», pensé.

Cuando reaccioné me quedé observando su trayectoria.

Voló tan bajo que al pasar a la altura de la carretera casi lo atropella un coche y el ave tuvo que dar un quiebro enorme, con subida de altura y picada a la encina más próxima que encontró. Qué raro pensé.

HAY DÍAS QUE VAS A BUSCARLOS Y NO VES NADA Y DÍAS QUE TE ESPERAN EN LA PUERTA DE CASA

Bajé a la pina, considerando más o menos la rama de la que había salido, para ver si estaba allí comiendo algo, pero tampoco había muchos indicios… ¡Además que sitio tan raro! Con gente, coches, perros, entre casas… hay que tener poca vergüenza. Pero algunas plumillas que encontré en el suelo me indicaban que algo había pasado… Quizás acababa de cazar.

muestra-plumas

Coloqué el telescopio y tomé un punto de referencia del sitio donde la  había visto posarse. Algunos sabéis que trabajo con varios equipos y marcas, como Canon o Nikon.

En esta ocasión, mis compañeros eran Carls Zeiss Gavia 30-60×85 y  mis viejos prismáticos Zeiss Terra a los que me unen un gran cariño y aprecio.

Debe haber unos 450 metros en línea recta y sobre dos kilómetros para llegar en coche. Sería un «acertolo Bartolo» que aún siguiera allí al llegar pero ¡Allá vamos!, pensé.

Al llegar al punto de referencia, comienzo a ir más despacio, parando y oteando con los prismáticos. Localizo el sitio pero no al pájaro. Sin salir del coche, acoplo el telescopio y según me lo echo a la cara… ¡Ahí está! Sin tan si quiera buscarla la tengo en el ocular. El águila calzada, en fase clara, comiendo su presa. La busco con la cámara y no la encuentro. Vuelvo a mirar por el telescopio y la veo perfectamente. Algo debo estar haciendo mal… en efecto, me empeñaba en buscarla más lejos y la tenía ¡justo delante!

«ADIÓS MARI CAMEN»

Me dejó este curioso  vídeo donde confirmé que la víctima fue una tórtola de la pareja que estaba criando en casa. Además, sigo observando el nido y ya solo acude uno de los padres.

Me dio pena, pero así es la naturaleza en estado puro, espero  disfrutéis el vídeo de este imponente, majestuoso y poderoso cazador, tanto como yo…

[Vídeo completo en alta calidad en el perfil de Instagram @vya.campeando]

Vanessa Barba

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