Apertura de juicio oral y fianza de 155.000 euros por matar a un lince ibérico en Badajoz

29/05/2021

Apertura de juicio oral y fianza de 155.000 euros por matar a un lince ibérico en Badajoz.

 

 
  • El felino fue abatido en febrero de 2020 con 78 proyectiles de cartucho del calibre 8, munición usada en la caza menor, y enterrado en una finca propiedad de uno de los dos acusados

 

 

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Don Benito ha acordado en un auto la apertura de juicio oral contra los dos acusados de matar y enterrar a un lince ibérico en una finca de Don Benito (Badajoz),  cuyo cuerpo fue descubierto parcialmente enterrado en avanzado estado de descomposición tras haber recibido 78 proyectiles de cartucho.

De esta manera, el juez da por finalizada la fase de instrucción y ha decretado la apertura de juicio oral contra los dos acusados: uno – el dueño de la finca M.R.L- por delito contra la fauna en su modalidad de caza de especies protegidas en peligro de extinción y al otro por delito de encubrimiento. Para el primero le solicita una fianza de 155.000 euros para asegurar las responsabilidades pecunarias que pudieran interponérsele. Ecologistas en Acción pide una pena de cárcel de tres años y la Federación Extremeña de Caza, también como parte acusadora junto al Ministerio Fiscal y la Junta de Extremadura, pide dos años de prisión. En los autos consta la «valoración económica de la pérdida de biodiversidad del ejemplar hallado muerto» fijando la misma en 114.158 euros.

Los hechos se desarrollaron entre los días 10 y 20 de febrero de 2020 en una finca de Don Benito, propiedad del principal investigado, cuando se encontraba cazando en la modalidad de perdiz de reclamo. Según se recoge en el auto, en ese momento, el lince ibérico se acercó a la perdiz, lo cual el dueño de la finca aprovechó para abatir a tiros al animal. Con posterioridad, la instrucción indica que llamó al otro investigado -trabajador de éste- para enterrar al animal.

Además, el principal investigado ya había manifestado a una funcionaria de la Junta de Extremadura su intención de matar a los linces en caso de que estos interfirieran en los intereses que pudiese tener en sus tierras.

 

OPERACIÓN CARACAL

La Guardia Civil bautizó la operación como ‘Caracal’ y el hallazgo del cadáver del lince se produjo tras un dispositivo del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) en el paraje Sierra de la Ortiga. El ejemplar muerto se llamaba Querubín y también se buscaba a ejemplar (Quitapón), hermano suyo, que por entonces también estaba desaparecido; ambos contaban diez meses de vida. Fruto de este dispositivo, un perro del Servicio Cinológico de la Guardia Civil, experto en la búsqueda de cadáveres, localizó al animal. Posteriormente, el lince fue embolsado, precintado y enviado al laboratorio para la realización de la necropsia, que  confirmó que la causa de la muerte del lince fue un traumatismo originado por disparo, y que en su cuerpo existían alojados esos 78 proyectiles de cartucho del calibre 8, munición usada en la caza menor. Le dispararon a entre 10 y 15 metros de distancia. Los investigadores consideraron desde el primer momento probado que no se trató de un accidente, sino de un hecho provocado de manera consciente.

La alerta de la desaparición saltó por el seguimiento satelital del collar, con dispositivo emisor de señales, que dejó de ubicarlos en compañía de su hermano.

Según Ecologistas en Acción de Extremadura, el operativo -formado por nueve agentes y un perro de rastreo- se centró en la finca que fue propiedad del acusado M. R. L., donde los agentes mantuvieron una entrevista con el otro acusado, D. J.J. G. M., empleado del primero. Éste les reconoció, «con gran nerviosismo», que fue su jefe quien, días antes y cuando estaba cazando el perdigón en un puesto del coto que él mismo había preparado y al que le había llevado y recogido, había abatido un lince que se había abalanzado sobre su perdigón de reclamo que estaba enjaulado». En ese momento, M. R. L. le ordenó que lo recogiera del lugar y lo enterrara fuera de la linde de la finca, «como así hizo a pesar de conocer la ilicitud de los hechos».

 

EL FELINO MÁS AMENAZADO

El lince ibérico (Lynx pardinus) es «el felino más amenazado del mundo», según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), y está catalogado «en peligro de extinción» por normativas internacionales y nacionales.

La liberación de estos dos ejemplares se produjo en febrero de 2018 en la finca municipal La Serrezuela de Don Benito. Con estos dos ejemplares liberados, eran 39 los linces que existían en libertad en Extremadura el año pasado.

La Federación Extremeña de Caza ha pedido  tres años y seis meses de prisión para el presunto responsable de la muerte del lince y dos años para el presunto encubridor. Además, pidió una indemnización de algo más de 100.00 euros. Este organismo considera que, de demostrarse, «este tipo de actuaciones no tienen cabida en el mundo cinegético, especialmente teniendo en cuenta que se daña la imagen de un sector, el de los cazadores, plenamente comprometido con la recuperación y la gestión de esta especie protegida». Además, indican que «es en las fincas de caza donde se están obteniendo los mejores resultados en los proyectos de recuperación de linces».

Ecologistas en Acción, que ha pedido tres años de cárcel para el autor de la muerte del lince, recuerda que se trataba de un ejemplar joven que había sido introducido en la zona junto con otros ejemplares y que había desaparecido recientemente del control por cámaras de campo que habían sido instaladas dentro del programa de la Junta de Extremadura, Consejería de medio Ambiente y Sostenibilidad, Dirección General de Sostenibilidad para la recuperación del Lince ibérico en Extremadura.

«Se puede concluir que el tiro fue certero e intencionado y que es imposible que el cazador hubiera confundido el lince abatido con otro animal, además de que se da la circunstancia de que el autor del disparo había manifestado públicamente que consideraba al lince una alimaña dañina y que, si los animales interferían en sus intereses para su finca, los mataría», señala en su acusación Ecologistas en Acción en Extremadura. Esta asociación considera, además, que concurre en el delito la agravante de que el animal fue abatido en un espacio natural protegido al pertenecer la finca a la Zona de Especial Conservación (ZEC) «Río Ortiga».

El lince abatido

                                                                       El lince abatido. Foto/ Fuente: EL MUNDO

 

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