‘El califa del hayedo’, por Manuel de Juan

A Antonio Romero Castaño. Fiel compañero de montaña. Tenía una de esas huellas que no se olvidan; metía la mano izquierda un poco más de la cuenta por algún defecto, derrote de juventud o lesión. Era […]

A Antonio Romero Castaño. Fiel compañero de montaña. Tenía una de esas huellas que no se olvidan; metía la mano izquierda un poco más de la cuenta por algún defecto, derrote de juventud o lesión. Era […]