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Relatos monteros:


Hoy se respira algo diferente ,aun no se a levantado el dia y ya anda aqui mi amo.Ese artefacto al que me ha hecho subir tantas veces y que yo lo hacía para agradarlo no esta donde siempre ni como siempre, llega con su cubo dandonos la comida que tanto ansiamos.


Hemos subido casi todos, solo quedan atrás un par de cachorros, aquellos con los que jugaba por ser yo el mayor, y tanto los rabiaba.
Cuanta gente aqui dispuesta. Unos nos vienen a ver, viendo al amo orgulloso de nosotros, asi como a otros muchos que no conozco, pero que vienen en artefactos como este.


¿Que pasa?,  los mayores estan mas nerviosos, pero no como cuando comemos. Gritan deseando correr, con ganas de salir casi desesperados. No se porque, pero me contagio de este ambiente de imquietud. Que larga la espera.

Ahí viene. Abre la puerta. No se que hacer. Bueno, seguiré a mi madre.

Ladras a lo lejos, olores que no son conocidos pero que me atraen hacia ellos, hipnotizado, hasta que me veo solo.  Busco a mi madre y mis hermanos, pero me atrae este olor extraño pero conocido, de cuando aun cachorro venia mi familia mezclado con miles de olores.


Se hace más fuerte. ¿Que será?,  parece que viene de esa mata. Es una sensacion de temor, de pasion y de un atavismo que me impulsa a llegar.


Algo se levanta, resopla. Nada pienso, solo lo quiero para mi. Será mio, hasta que se avalanza lanzandome por los aires. Asustado quedo, pero algo me hace seguir y grito. A mi alrededor vienen mis hermanos, mi madre y los tres matones del barrio, que no lo dudan y lo agarran no sin esfuerzo.  Gritos y sangre invaden mis sentidos.  Mi amo llega jadeando, por fin está aqui quien nos manda.


Ya acabó todo.  Mi amo nos mira y remira. Un maton lleva sangre, ¡pero que valor, que fuerza!.

Por fin nos llama esa caracola que tanto he escuchado. No falta ninguno. El cansancio nos hace estar mas callados que esta mañana.Volvemos al mismo sitio donde tantos nos miraban.

-Este perro ha sido Manuel- señalandome a mi. Algo le pasa a mi amo que con agua en los ojos se ha marchado.


Este es hijo del lucero, mi mejor puntero.
Hija la careta. De él, lo que me queda.

Mejor no lo hubo. Siempre delante anduvo.
El primero en ladrar.El ultimo en soltar.
Ese era mi lucero, Que un macareno mató
Que este hijo me dió.

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