Monterías en Sevilla, Los barrancos 2
Monterías en Córdoba, Sierracaza 2
Monterías en Sevilla, Monterías y ganchos

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Relatos monteros:


Y que gusto da cuando vas a una cacería en la que se reúnen los 3 elementos que alberga la definición de la caza: silvestrismo de las piezas de caza, incertidumbre de los cazadores y esfuerzo o sacrificio para poder abatirlas…

Todos estos requisitos se cumplieron en día dieciocho de diciembre de 2016 cuando el “Club de Cazadores Siete Arroyos” reunía un año más a sus socios y a personas ajenas a la peña en la casilla de Mataperros, para celebrar la montería de la finca “Casasierra”.

Tras unas tradicionales migas con huevo, un rezo a la Virgen de la Cabeza y la celebración del sorteo, comenzaron a salir las armadas. Cazaríamos con 38 puestos y un total de 12 rehalas. La finca tiene una orografía irregular con grandes valles y mancha apretada. Una mancha muy cochinera con alguna que otra res.

Ya en el coche nos dirigíamos a nuestra armada, “La Raya” en concreto al 3. Tras dejar el coche en el lugar acordado y descargar trastos comenzamos el descenso de la traviesa hasta llegar a nuestro puesto. Ya en él pudimos observar que iba a ser un puesto que sin lugar a duda iba a darnos juego, una traviesa que en los 2 primeros puestos estaba llena de jaras bajas y que ya en el nuestro disminuirían estas y resultaría algo mas despejaba. Tras indicarnos el postor cual era nuestro tiradero y  marcarnos con el puesto colindante, cargamos el arma. Esta vez sería un Remington del calibre 30-06.

 

Al ser de los últimos en salir, la suelta de los perros no tardaría en realizarse. Escuchamos la primera ladra en nuestra dirección y sin quererlo ni beberlo ya teníamos el primer cochino saltando a la traviesa que tras un certero disparo conseguimos quedarnos con él.

El sol apretaba fuerte y el viento en ocasiones no nos dejaba escuchar con claridad el monte. Tras abatir el primer cochino cedí el arma a uno de mis acompañantes.

En un festival de tiros y ladras estábamos, cuando sentimos a nuestras espaldas un crujido, que al girarnos pudimos observar un cochino que ya metiéndose en el monte recibía un disparo de mi compañero, aunque  sin suerte.

La mañana estaba muy entretenida y los perros estaban llegando a nuestra altura. Estábamos cazando la mancha “al choque”.

Con los perros a nuestra altura, pudimos sentir algunos cochinos que sin embargo no rompieron, excepto uno que llegó a nuestra altura y nos sorprendió saltando por encima de  nuestro macuto, siendo abatido a escasos 2 metros del puesto.

Con los perreros  a escasos metros de nuestra postura, sentimos una ladra que no tardó en romper a la traviesa, errando mi compañero los dos disparos. A los pocos segundos se haber cruzado el cochino la raya, otra ladra venia en nuestra dirección, rompiendo el cochino como alma que lleva el diablo y quedándose encasquillado el rifle al intentar disparar.

Aquello era un no parar. Al estar situados en un lugar elevado podíamos contemplar muchos de los puestos y disfrutar de muchos de los lances que ellos tenían. A nuestra izquierda teníamos un gran testero en el que pudimos observar algún que otro cochino aunque sin opción de tiro.

Con los perros ya de regreso, la mañana nos depararía más lances. Mi otro acompañante erraría un cochino que entró “zorreado” y abatiría otro de un certero disparo en un ladra que corrió hacia atrás con los perreros ya llegando a los camiones.

En total pudimos ver 14 cochinos de los cuales disparamos sobre 6 y abatimos 3.

Monterión el vivido en CASASIERRA, con un total de 31 cochinos, 3 venaos y algún cochino que se cobraría después.

Enhorabuena a todos los que hicieron posible este día y gracias a mis dos acompañantes por la mañana tan emocionante que pudimos pasar.