Monterías en Córdoba, Sierracaza 2
Monterías en Sevilla, Monterías y ganchos
Monterías en Sevilla, Los barrancos 2

rehala

El agarre: causas por las que se produce

El agarre es un hecho intrínseco a la montería española en la que hay perros libres por la sierra acometiendo jabalíes que por diversas causas se paran o son alcanzados y en consecuencia apresados.

El objetivo fundamental de las rehalas es llevar la caza a las posturas, pero como el agarre, aunque no buscado, es algo inevitable en la montería española, para su mejor conocimiento y comprensión, analizaremos con detalle y de una forma rigurosa las principales causas por las que los perros pueden agarrar un cochino:

EN UNA FINCA ABIERTA:

  1. El guarro está herido y por ello se para o su carrera se ralentiza de manera que es fácilmente alcanzado por los perros.
  2. Las posturas airean y el cochino apercibiéndose de la situación de los monteros, salvo excepciones, no querrá romper prefiriendo huir hacia otros derroteros o enfrentarse con los perros. Esto es algo imposible de evitar no habiendo manera de forzar a un jabalí a que rompa a un cortadero que está dando aire. Lo mismo ocurre cuando aunque la armada no de aire, el guarro se ha orientado de donde están los puestos por los disparos, voces u otros ruidos.
  3. Cuando el cochino tiene mermadas sus facultades físicas por enfermedad o mutilación. Es el caso de lo cochinos cojos o mancos.
  4. Cuando un jabalí muy cansado después de una larga carrera intentando escapar de un grupo de perros perseguidor decide pararse y enfrentarse a ellos.
  5. Cuando un cochino huyendo del acoso de una rehala se da de cara con otros perros que salen a su encuentro.
  6. Cuando el monte no es muy cerrado. En monte cerrado el jabalí saca fácilmente distancia a los perros pero en manchas con poco monte los perros corren más que los guarros siendo más fácil su alcance y apresamiento. También es cierto que en estas manchas, en general, los cochinos salen muy por delante de los perros.
  7. Por la soberbia, la valentía y el orgullo de los viejos y grandes machos que les hace plantar cara a los perros antes que pensar en huir.

EN FINCAS CERRADAS PARA EL JABALÍ:

  1. En los cercones, los cochinos soltados horas o pocos días antes, no tienen querencias, no saben a donde ir, a donde correr, por donde escapar y por eso se quedan quietos y muchos son agarrados por los perros. Otros guarros, los que si conocen el cercón, saben por donde van las mallas y que de ahí no pueden pasar, y el día de la batida, además, se aperciben enseguida de donde están los puestos por los disparos y ruidos costando trabajo que rompan a las escopetas. Estos cochinos, sabiendo que su única defensa es la quietud, prefieren quedarse inmóviles y hacer frente a los perros.
  2. Se aumentan las probabilidades de agarre cuando se trata de guarros cebados, con sobrepeso y por ello con poca agilidad siendo fácilmente alcanzados y apresados por los perros. Lo mismo ocurre en el caso de cochinos criados en cautividad o semidomésticos, y por ello, con menor instinto de supervivencia aunque una vez agarrados suelen mostrar igual capacidad de herir y matar perros que los salvajes.
  3. La densidad de guarros por hectárea es muchísimo mayor lo que provoca que se agarre notablemente más que con una densidad normal en campo abierto.

El tipo de rehala también influye en el número de agarres, así una mala rehala en la que los perros van alrededor del perrero además de no levantar caza agarrará mucho más que la buena recova cuyos perros cazan lejos y abiertos pues en la primera se echarán de golpe encima del guarro treinta perros sin darle oportunidad alguna de huida mientras que en la segunda con los perros esparcidos por la sierra serán pocos los que acometan al cochino, forzando la huida del marrano y teniendo este todas las ventajas de escape a un posible agarre.

El número de rehalas también es determinante en este aspecto: un número excesivo de rehalas pegadas unas a otras, además de cazar peor pues los perros se estorban entre si, se comportan como una apisonadora agarrando muchísimo más que si se caza con un número apropiado de buenas rehalas.

Otro factor que influye en el potencial número de agarres es la orografía del terreno y como esté cortada la mancha. Una mancha con pocas o ninguna traviesa dará lugar a largas carreras de persecución al jabalí provocando el cansancio de este y la posible parada y agarre del guarro. Por contra la existencia de traviesas que acorten las carreras propiciarán que el guarro sea con prontitud disparado por algún montero.

En general, en la montería, a los guarros hay que forzarlos a huir y cuando los perros realizan esta tarea se pueden producir todas las situaciones aquí descritas y cuando alguna de ellas sucede es cuando se producen los agarres, y así ha ocurrido siempre desde los comienzos de la montería. En aquellos tiempos se mataban una docena de cochinos de los que se habían agarrado un par de ellos disfrutando y valorando el lance todos los monteros concurrentes. Ahora que hay muchos más cochinos que antes, si se matan en el día cuarenta o cincuenta de los que de agarre a lo mejor corresponden media docena, se está manteniendo la misma proporción que antes. Hoy, algunos critican el número de agarres porque seguro que desconocen las causas por las que realmente se producen y que como se ha explicado son causas absolutamente inevitables e inherentes a esta modalidad de caza. En este sentido los dueños de rehala y los perreros nos preguntamos que debería hacer una rehala si un guarro aireado de los puestos se para sin querer correr; o qué debería hacer una rehala cuando un guarro que por su tamaño y navajas se piensa poderoso planta cara a los perros creyendo que ganará la partida; y qué debería hacer una rehala si un guarro que no sabe a donde ir pues no conoce querencias, cebado de gordo que no puede ni moverse, se para y hace frente a los perros.

¿Deberían los perros abandonar el guarro? ¿Y como se hace eso? ¿Deben los perros empujar sólo los que de forma voluntaria corran hacia los puestos, es decir muy pocos? ¿Deberían los perros agarrar sólo los cochinos heridos? ¿Y como se hace eso? De todos es sabido que los perros que abandonan los guarros atrancados llevan muy pocos cochinos a las posturas.