rehala

Las normas del buen rehalero

  • Acudir a la montería  con un número suficiente de perros. Veinte adultos  cazando es el mínimo para batir con decoro la zona encomendada. Los cachorros serán un añadido a esta cifra.
  • Presentarse en la cita con unos perros de calidad y un vehículo digno. Que se vean animales  bien cuidados y un transporte amplio,  seguro y apropiado para ellos.
  • Llegar con una vestimenta propia para el día, evitando el mono de faena o ropas estridentes. La montería es tradición, ética y también estética.
  • No llevar perros enfermos que además de no rendir pueden  contagiar a los demás. Ni  llevar perras en celo, o que estén a punto de tenerlo, o que hiciera poco que se les pasó la calentura.
  • Al batir,  no  aliviarse  yendo por caminos y veredas, no rehusar el monte fuerte, no es profesional ni  digno de un buen perrero.
  • Marcar las reses muertas que se encuentren en el camino y avisar al guarda  o montero más próximo.
  • Si se remata una res herida, igualmente marcarla y avisar al montero más próximo.
  • Cuando haya una ladra animar a los perros para que la continúen hasta ser disparada. No llamarles  para evitar que se vayan lejos aunque esté terminando la montería.
  • No abandonar la mano para acudir a un agarre que está en el área de otro perrero y que por eso el lance del remate le corresponde a él.
  • Cuando se cace lejos de la perrera, llevar la rehala completa, sin dejar la punta en casa por el miedo a perder alguno.
  • No llevar una cuadrilla de acompañantes, la montería no es una   romería, el perrero y máximo un ayudante  es lo apropiado.
  • No atribuirse una res rematada a cuchillo que por herida previamente no nos corresponde.
  • No abandonar a los perros al terminar la temporada. Es un daño para las fincas y un sufrimiento para los perros.
  • Al tomar el taco, dejar el campo limpio, igual que lo encontramos.