CRÓNICA LAS LANCHUELAS- Monterias y Ganchos Entre Amigos & Cazalsur

LAS LANCHUELAS

ORGANIZACIÓN: MONTERÍAS y GANCHOS ENTRE AMIGOS, CAZALSUR & PEÑA MONTERA HISPANOLUSA

Localidad: Cortegana-H

Fecha: 11-11-2017

P: 62

RH: 25

Cupo: Sin cupo

Tipo Finca: Abierta   

Nº Has. Monteadas: 1.200 has

Resultado: 

V:11          

J: 22        

H: 49

CRÓNICA de la Montería:

Una montería con sabor agridulce

Hace ya muchos años que comprendí, y asumí con total resignación y absoluta normalidad, que en la montería no existe la PERFECCIÓN.

No existe la rehala perfecta, ni el montero perfecto, ni la orgánica perfecta, ni la montería perfecta. Existen rehalas, monteros, organizadores y monterías que trabajan por conseguir la perfección, por alcanzar la excelencia, y a base dedicación, humildad, ilusión y seriedad, intentan crecer en esta línea de superación constante para conseguir estos objetivos. Y luego pasa lo que tenga que pasar. La caza no es una ciencia exacta. Unas veces se acierta, otras se falla,… y en la mayoría de los casos ni reconocido ni pagado. Y es que la montería, como la vida misma, es una perfecta imperfección.

Luego también existen los fantasmas, los asaltatrenes, los embaucadores y los chorizos que hacen de la caza su modus opernadi para llenarse los bolsillos a base de la buena fe de los demás, profanando el santo nombre de la montería. Pero a esos tarde o temprano se les ve el plumero y terminan desapareciendo del mapa cinegético apartados del sector “por sus buenas obras”. Haberlos hailos y todos conocemos algunos casos.

Por eso, teniendo esta máxima por bandera, intento rodearme de esas rehalas, esos monteros y esos orgánicos que intentan hacer las cosas lo mejor posible para alcanzar la perfección, y acudo a monterías en las que el buen trabajo y la buena gestión ofrecen año tras año unos resultados acordes con la calidad que ofrecen y el precio que cuestan. Cada una en su nivel. Y por eso acudí el pasado sábado 11 de noviembre a Las Lanchuelas a montear con Juan Carlos González y Joaquín Fernandez.

Y como decía antes, luego pasa lo que tenga que pasar. Y lo que pasó fue que hubo dos monterías bien distintas: una en la que se aburrieron ( nos aburrimos) de lo lindo porque apenas había reses ( armadas de Los Niños, Los Eucaliptos, El Colmenar y El Cuadrado), ( yo estaba en el nº 4 de Los Niños y tiré dos zorros en todo el día),  y otra que disfrutaron como enanos recogiéndose de algunos puestos hasta treinta casquillos ( armada Las Veguillas, El Castillete, La Vía, Las Mesas…).

Los primeros llegaron apesadumbrados a la comida diciendo que aquello había sido un fracaso y que era un robo porque allí no había un rabo, y los segundos llegaron a última hora, después de pistear y marcar sus reses, diciendo que aquello había sido un monterión, y que se habían tostado las manos pegando tiros.

¿Y cual es la realidad,  la de los primeros o la de los segundos?. Pues la realidad fue que Las Lanchuelas es una finca a la que se le cobran todos los años sobre 20-25 jabalíes y 20-25 venados, y que este año se le cobraron 22 jabalíes y 11 venados, en una montería en la que fallaron los venados, y en la que además la caza no estuvo bien repartida.

Una montería con un resultado agridulce en la que la mitad de los monteros se fueron para su casa con el rabo entre las piernas y la otra mitad  con una sonrisa de oreja a oreja, como Jesús Riquelme, que cobró 3 jabalíes en el nº 2 de Las Veguillas, Lázaro Hierro, que abatió 4 cochinos en el nº 3 del Castillete, el nº 3 de las Mesas que tiró 3 marranos no cobrando ninguno, Blas Márquez que cobró dos venados en su puesto de las Veguillas, el nº 9 de esta misma armada que falló otros 3 jabalíes, o Carlos Jiménez que cobró una collera de venados, entre ellos el venado de la montería, que habrá que echarle el metro. Todos ellos llegaron a la comida pletóricos de alegría y más felices que unas Pascuas ante el asombro de los primeros, cuyas penas ahogaban con unos garbanzos que parecían postas.

Más de 470 tiros dicen que contaron algunos. Yo no oí tantos, aunque es verdad que estaba en una punta de la mancha y que aquello es inmenso. ( inmenso y bonito, pues la mancha es una preciosidad para cazarla), pero fueran los que fuesen, tiros se pegaron porque allí se formó un plantel de 22 jabalíes, 11 venados y 49 ciervas, destacando el buen venado de Carlos Jiménez

Resultado con sabor agridulce, por debajo del esperado, que sin duda ha dejado preocupado a la organización, que seguro corregirá los fallos que haya podido cometer para volver a cosechar los números de siempre, porque Monterías y Ganchos Entre Amigos y Cazalsur, son de esas orgánicas que trabajan con seriedad para alcanzar esas cotas de excelencia que todos buscamos, y Las Lanchuelas es una finca cumplidora por la que merece la pena apostar.

Agradecer a la Peña Montera Hispanolusa y a Cazalsur su colaboración en esta montería y dar la enhorabuena a los afortunados. Un servidor, si Dios quiere, el año que viene volverá a estar en Las Lanchuelas monteándola con Juan Carlos Gonzalez. Porque aunque esta montería, como TODAS, ha sido una perfecta imperfección, la organización y la finca merecen la pena.

Hasta el próximo año.

Emilio Jiménez