rehala

Razas y funcionalidad

Una rehala es un conjunto de perros que, conducidos por un guía o perrero, tienen la misión de encontrar la caza, acosarla para conducirla a las posturas, latirla en su recorrido para marcar el camino al montero y llegado el caso apresarla para propiciar su muerte a cuchillo por perrero o montero.

Analizaremos a continuación las diferentes razas que actualmente conforman las rehalas españolas y la función que desempeñan cada una de ellas en el conjunto de la rehala.

PERROS “BUSCAS”

El Podenco

Gran buscador de caza, con buenos vientos, ligero, rápido y con mucha dicha, es la raza por excelencia para la función de encontrar y levantar caza.

Aunque hay ejemplares con mucha valentía, a una rehala compuesta sólo de podencos le costaría hacerse con un guarro grande, que aculado, hubiera que matar a cuchillo. Es por ello que para que los podencos no pierdan confianza y acaben abandonando el cochino por el cervuno, estas rehalas se complementan con alguna collera de perros de presa que ayuda al conjunto en caso de atranque de algún guarro grande.

Las rehalas de podencos son típicas de Andalucía, tierra de muchas reses y calor, donde se necesitan perros descargados y con muchos pies que aprieten bien a las reses.

El Mastín

Hablamos de mastines ligeros, descargados, típicos de Extremadura y Las dos Castillas, son perros cazadores, que en muchas ocasiones laten y de gran valentía.

Se considera un perro muy completo para la montería, si bien por su tamaño pueden tener problemas en las fincas con excesivo cervuno y con el ritmo de la montería actual. Excelentes para manchas de cochino, se tiende a aligerarlo cruzándolo con podenco principalmente y otras razas.

El cruce de Mastín y Podenco

En opinión de muchos, es el perro más completo para la montería. Con los vientos y ligereza del podenco, posee la resistencia y valentía del mastín. Perros de buen olfato, buscadores, con dicha si se cruza bien, tienen la fortaleza y coraje necesario para hacer salir de la mancha a todos los guarros que no quieran hacerlo. Por otro lado son perros que aguantan bien varios días seguidos de caza y duras jornadas de frío y agua, lo que no ocurre con todos los podencos.

El cruce de Mastín y perro de caza menor.

Nos referimos al cruce de mastín con perros como el Braco, el Pachón, el Drathar y otros. Suelen ser cruces fortuitos que dan magnífico resultado. Tienen mucho olfato, echan la nariz al suelo o cazan venteando por el alto según la raza cruzada y son incansables y valientes. Hay que tener precaución pues algunos ejemplares no laten.

Grifón, Beagle y Sabueso puros.

Perros de finísimo olfato al rastro, gran y constante latido, así como incansable tesón en la persecución.

Utilizados en el norte de España por el tipo de terreno y sistema de caza, los individuos puros no valen para la montería. Es un martirio para todos cuando algún rehalero lleva algún ejemplar en su rehala. Son animales que engañan al montero y vuelven locos a los perros de otras rehalas latiendo a rastros de animales que se movieron mucho tiempo antes. En montería a eso lo llamamos perros falsos, pues monteando, el perro debe latir a cierto, es decir, a res que lleve encima ó doscientos metros como máximo. Su tesón los conduce a seguir la caza fuera de la zona a batir, tardando horas e incluso días en volver.

No son perros mordedores por su condición de marcar latiendo el animal parado, por lo que en general, tanto a los cochinos en la cama como a los jabalíes heridos los laten alrededor sin entrarlos.

Cruce de Sabueso o Grifón con Mastín o Podenco.

Principalmente se está realizando el cruce de Mastín con Grifón Nivernés o Leonado de Bretaña, ambas razas pelicerdeñas que proporcionan gran belleza al ejemplar resultante. Este cruce se hace con el objetivo de sacar perros con mucha dicha y tesón.

Hay que saber dosificar muy bien la sangre de estas razas, pues sino se maneja adecuadamente y el porcentaje de sangre de grifón es excesivamente elevado pueden resultar perros cobardes para los jabalíes por la condición de la raza pura de ladrar siempre de parado, sin tirarse, aunque en frente tengan un primal. Igualmente pueden resultar ejemplares “falsos” con los mismos defectos que para la montería tienen las razas puras arriba explicados. Como ocurre con los podencos y en evitación de que la rehala vaya perdiendo confianza frente a los jabalíes abandonándolos en manchas con guarros y cervuno, es conveniente apoyar la recova con alguna collera de perros de presa.

Cruces con Galgo.

Perrigalgos o regalgos como se suelen llamar, son perros fuertes si vienen de mastín y muy ligeros y rápidos si de podenco. Valientes, con gran arrojo, muerden mucho. Perros con muchos pies que alcanzan la caza, acometiéndola muy cerca. Hay que tener cuidado pues el cruce en general sale mudo y caza sólo de vista como hace el galgo con la liebre.

En el monte, apoyan en la carrera a los demás perros, alcanzando por velocidad a los cochinos a los que aprietan con codicia arrimándolos a las posturas.

PERROS PARA EL AGARRE

La función del perro de agarre no es buscar, su función no es latir, su función no es campear, su función es ir cerca del perrero y acudir a la llamada de los buscas cuando un animal parado, por herido o por voluntad, no quiere o no puede arrancar y entonces ellos deberán apresarlo e inmovilizarlo para evitar daños a otros perros y riesgos al perrero o montero que acude al agarre.

Explica el Conde de Yebes:

“Los perros de agarre por su fiereza y boca terrible evitan generalmente cuando un cochino navajero se acula, un desastre en la rehala; desastre tanto mayor, cuanto mejor es ésta. Su misión es llegar al lugar del combate y sin la menor vacilación arrojarse al jabalí, prendiéndolo generalmente de las orejas y haciendo una tenaza que nada podrá abrir, sujetar y permitir que el resto de los perros complementen la faena de dar muerte al animal, o bien que el podenquero o un aficionado, si lo hay próximo, acuda al agarre y con decisión remate con el cuchillo. El rematar a cuchillo al jabalí agarrado por los perros es uno de los lances más monteros y de mayor interés para el buen aficionado”.

Y dice el Duque de Arión, dueño durante la posguerra de una de las rehalas más famosas de España:

“Los perros de agarre contribuyen mucho a que una rehala se haga buena, confiada en ellos, que a costa de su pellejo, y muchas veces de su propia vida, salvan a sus compañeros de verdaderas hecatombes que he conocido”.

En su libro, comenta el Marqués de Valdueza:

“… están los distintos tipos de perros, cada uno con su especialidad, unos para buscar, otros para correr y, los de presa, para agarrar… las rehalas deben contar con perros largueros que, con buenos pies y buen latido, fuercen pronto a las reses a tomar los pasos más lejanos, otros que cacen más en corto y, otros, buenos mordedores para el agarre… estos son eficacísimos para sujetar y son también un seguro de vida para los compañeros de tipo más ligero y menos fuertes que acudan al agarre”.

Antiguamente, las razas más utilizadas en la montería española como perros de agarre fueron el Alano y el Mastín, aunque existen referencias gráficas de la presencia de algún buldog a principios del 1900.

La casi desaparición del alano y la dificultad de encontrar mastines valientes por la también desaparición del lobo en muchos lugares de España, propiciaron la utilización de otras razas foráneas como el Dogo Argentino o el Boxer.

La recuperación del Alano y la reciente extensión del lobo por otros territorios, que ha motivado la vuelta de aquellos mastines legendarios de gran valentía, está propiciando la reutilización de estas razas como perros de apoyo para el conjunto de la rehala.

Es importante decir que para que una rehala sea equilibrada y por ello se muestre eficaz a la hora de arrimar jabalíes a los puestos debe estar formada por un noventa por ciento de buscas y un diez por ciento de perros de agarre.

Así, una recova de veinte o treinta perros deberá ir apoyada por dos o tres perros de presa., para a) Proporcionar al conjunto de la rehala mayor confianza frente a los guarros con el objetivo de que no los abandonen. b) Salvaguardar la vida del resto de perros de la rehala y c) Propiciar seguridad y rapidez en el remate a cuchillo para el montero o perrero.

La rehala, para que sea excelente, tiene que estar equilibrada, y eso significa que en ella haya algún perro de agarre.

Las principales razas utilizadas para el agarre en nuestras rehalas son las siguientes:

Alano.

Gran perro de presa, con potente y firme mordida. Se pueden observar diferentes comportamientos en estos perros. Los hay que cazan y lo hacen muy lejos del perrero con lo que cuando se produce un encuentro con un cochino el podenquero no está para socorrerle. Hay otros que van pegados al podenquero esperando la llamada de los buscas. Según mi opinión los primeros sirven de poco para la verdadera función del perro de agarre que es socorrer a los demás. Para que quieres un perro de apoyo si cuando hay jaleo este está muy lejos del perrero. Algunos salen pendencieros en perrera y camión.

Dogo Argentino.

Muy buenos mordedores, hay ejemplares muy pendencieros con los demás. Algunos se empeñan en cruzarlos con podenco y en general, salen perros que no cazan, campeando de vista y oído.

Boxer.

Los antiguos germanos utilizaban esta raza para la caza del oso y del jabalí, siendo en sus orígenes la mayoría blancos.(Libro: historia de la raza Boxer). Es un perro de presa excelente con la ventaja sobre los otros de su nobleza. En general no dan problema alguno en la perrera relacionándose bien con otros congéneres. En días de calor pueden mostrar dificultad para respirar.

Chatos en general

Quiero incluir aquí todos esos perros de presa cruzados de alano o de boxer que existen principalmente en zonas ganaderas y que también son utilizados para el jabalí.

Así Valdueza en su libro habla del “ Chato extremeño” y Carlos Contera hace referencia al “perro del toro de Salamanca”. Todos ellos perros de gran rusticidad y semejanza con el alano, son muy prácticos tanto para el ganado como para la montería.

Resumen:

Lo importante es el conjunto de la rehala: que sean perros que cacen, que busquen, que persigan, que aprieten y que canten la caza en su recorrido. También que tengan valentía frente a los guarros para forzar su huida si estos no quisieran romper. Cada dueño de rehala elegirá las razas a emplear en función del terreno y de si predomina el cervuno o el jabalí en su zona de actuación.

El objetivo prioritario, lo que debe perseguir todo rehalero, es que la rehala eche mucha caza a las posturas. Para ello, debe cruzar bien y seleccionar mucho.