rehala

Normas básicas de una buena rehala

La formación y el mantenimiento de una buena rehala requieren mucha afición y conocimientos. La afición se traduce en una gran dosis de ilusión, mucha dedicación, sacrificio y elevado gasto. Los conocimientos se van adquiriendo a lo largo del tiempo, pero se debe comenzar teniendo las ideas claras, marcándose metas muy altas y siendo inflexible en los descartes desechando todos los perros mediocres.

Además de esto, es imprescindible la colaboración de los organizadores y de los monteros.

ILUSIÓN

En general, la mayoría de los rehaleros tienen mucha ilusión por sus perros y todos quieren que el trabajo de su rehala sea sobresaliente y que destaque entre las demás teniendo el reconocimiento de monteros y organizadores. A veces, por la falta de valoración, desinterés y maltrato de organizadores y monteros pueden ir perdiendo ilusión o caer en la desmoralización y el conformismo. En algunos casos llegando hasta quitar los perros.

DEDICACIÓN

Cuanta más dedicación más se notará en el rendimiento de la rehala. No todos los rehaleros emplean las mismas horas para el cuidado diario de los perros o para su doma y adiestramiento. Este tiempo plus en la dedicación luego se nota enormemente en el monte a lo largo de toda la temporada.

SACRIFICIO

Sacrificio en la perrera para trabajar horas y horas sin desánimo. Y sacrificio en el monte para batir nuestra mano a la perfección y sin alivios. Y para, con disciplina y esfuerzo, echar en todo momento los perros hacia adelante sin acomodarse a que vayan detrás.

GASTO

Es verdad que una rehala conlleva un gasto enorme, nosotros incluso diríamos que casi ilimitado y no todos los rehaleros pueden soportarlo por lo que resulta imprescindible:

  • Con las rehalas de alquiler: que las condiciones de contratación permitan por lo menos cubrir gastos.
  • Con las rehalas que no alquilan: que las condiciones para ocupar un puesto en la montería sean lo suficientemente atractivas para que al dueño de la rehala le compense el gasto tan grande que realiza.

IDEAS CLARAS

Aquí algunos rehaleros fallan mucho y se conforman con cualquier clase de perro o solo se fijan en la belleza aunque el perro no cace o sea incompleto. Otros realizan los cruces sin criterio buscando principalmente estampa o sin conocimientos mínimos de genética ni de las cualidades que pueden aportar cada una de las diferentes razas.

MARCARSE METAS MUY ALTAS

Hay que establecerse como objetivo que los perros cacen muy bien y no conformarse con medianerías y todo lo que esté por debajo de ese nivel de excelencia debe desecharse. Por desgracia el nivel que algunos se plantean para sus perros es muy bajo.

INFLEXIBLE EN EL DESCARTE

En este aspecto hay rehaleros a los que les vale todo y si les preguntas te dicen que todos sus perros son buenos. Un rehalero al que le vale todo jamás tendrá una buena rehala, ni siquiera mediocre. El rehalero debe analizar su rehala identificando lo que le falta y lo que le sobra. Y en base a ello descartar todo lo defectuoso, y en función de sus necesidades y sus carencias buscar lo que le falta a través de los cachorros que críe y de la compra de nuevos perros adultos.

COLABORACIÓN DE LOS MONTEROS

El comportamiento de los monteros el día de la montería influye sobremanera en la eficacia de las rehalas. Así un disparo en un agarre o pegarlos para que se aparten y luego disparar resabia la rehala, estropeando en muchos casos algunos perros de manera definitiva. Igual que los palos o pedradas para que se quiten de la res que muerden después de forzarla a que entre en la postura. Los perros se hacen mejores si se les deja morder un tiempo prudencial. Estas actitudes provocan que los perros se vuelvan desconfiados y por ello muy inferiores a perros que cazan sin temor al hombre. Otros en cambio permiten que los perros devoren las reses no apartándolos pasado ese tiempo en el que hay que dejarlos morder. Con ello se provoca que esos perros se vicien en comer, dejando de cazar y debiendo desecharlos en cuanto se descubre el defecto.

COLABORACIÓN DE LOS ORGANIZADORES

Los organizadores deben contratar a las rehalas dándoles unas condiciones que compensen ese enorme esfuerzo que en todos los sentidos hace el dueño. Bajo esta premisa de dar unas condiciones adecuadas, el organizador debe también exigir calidad sabiendo que el éxito del día depende en gran medida de la calidad de los perros. Igualmente, cuando esté enumerando las normas de seguridad debe advertir de que jamás se debe disparar en un agarre y que a quien así actuara no se le dará el trofeo.

En síntesis, las 14 reglas principales para tener una buena rehala son:

  1. Establecer un criterio sobre el tipo de perro que se persigue en función de las características del terreno que se va a cazar y las especies dominantes: cervuno o jabalí.
  2. Fijarse unas metas muy altas sobre el rendimiento que queremos en cada perro.
  3. Seleccionar siempre perros completos. Es decir que tengan las siguientes características:
    • Afición a la caza: para que vayan siempre buscando.
    • Olfato: para que no pierdan los rastros.
    • Dicha: para latir la caza en su persecución.
    • Valentía: para forzar la huida de los cochinos que no quieran dejar el encame.
  4. Que la rehala esté equilibrada con perros de fuerza suficientes es importante para el caso de los guarros.
  5. Criar un gran número de cachorros para luego quedarse con los mejores. 
  6. Realizar los cruces utilizando ejemplares sin defectos. Que no carezcan de alguna de las cuatro características definidas.
  7. Mantener solo los perros buenos siendo muy riguroso con el descarte, desechando todos los perros mediocres independientemente de su belleza o del cariño que les tengamos.
  8. No escatimar gastos en adquirir nuevos perros que aporten aquello que no tenemos y que refuercen nuestros puntos débiles.
  9. Dar a la rehala una alimentación adecuada. Una perfecta alimentación potencia el rendimiento en el monte.
  10. Mantener en todo momento un óptimo estado higiénico- sanitario. Los parásitos internos y externos así como cualquier problema de salud merman el trabajo de los perros. Tampoco se debe escatimar en gastos de veterinario, vacunaciones preventivas y medicamentos.
  11. El descanso la noche anterior y el adecuado transporte contribuye a que los perros den el máximo en la montería.
  12. En la sierra animar a los perros para que vayan por delante, no permitiendo que se peguen al perrero y al perro que así se comporte y no cace, desecharlo inmediatamente.
  13. Recordar que el trabajo no se acaba con el inicio de la veda, sino que entonces empieza otro tan importante como el anterior que condicionará el éxito de la temporada siguiente.
  14. El perrero, figura determinante en el éxito de la rehala deberá tener auténtica pasión por los perros y por la caza.