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Las preocupaciones del rehalero en las monterías

Los perreros, como es fácil de entender, quieren que los monteros que entiendan de sierra, de montería y de perros y que sepan comportarse en el puesto. Además, que la organización sea seria, de las que sin actitud clientelista ponga firmes a quien se salte las normas con el cupo establecido, con los vecinos o con las rehalas.

En estas condiciones los perreros están tranquilos y pueden dedicarse exclusivamente a batir disfrutando del trabajo de sus perros.

rehalero

Así, a los perreros, el día de la montería les preocupa:

  1. Que los monteros disparen al monte pudiendo acabar la bala en un perrero o en un perro.
  2. Que los monteros disparen a una res rodeada o agarrada por los perros que con mucha probabilidad alcanzará a uno de ellos.
  3. Que haya ganado doméstico en la mancha que con toda seguridad agarrarán las rehalas siendo prácticamente imposible apartarlos del animal y que supone una pésima lección para ellos además de ser un episodio extremadamente desagradable.
  4. Que por la misma razón se haya avisado a las fincas colindantes para que aparten el ganado de las lindes ya que los perros no entienden de fronteras.
  5. Que haya veneno en la finca que provocará la muerte inmediata de los perros. 
  6. Que haya lazos o cepos. Un cepo puede partir la pata a un perro y un lazo puede matarlo o inmovilizarlo y si el perro no aúlla será muy difícil que el perrero lo encuentre.
  7. Que se pegue a los perros para quitarles de la res que metieron y que muerden con rabia, (en lugar de apartarlos sin violencia), actitud que provocará que siempre suelten el animal agarrado cuando llega al remate alguien que no es el perrero.
  8. Que le acompañen en la batida un montón de turistas que en general lo único que hacen es estorbar impidiendo que el perrero pueda desarrollar bien su trabajo.
  9. Que estos turistas acudan a los agarres cuando el que debe acudir es principalmente es el perrero (para analizar cómo se comportan sus perros) o el montero más próximo. 
  10. Que haya medios para desatascar los camiones por si el barro y los malos caminos inmovilizan los vehículos. 
  11. Que esté bien organizada la batida con un práctico cada tres o cuatro rehalas cuando los perreros no conozcan la mancha. 
  12. Que dentro de la intendencia del desayuno y la comida se cuente también con los perreros contemplando que por tener que recoger los perros llegarán a diferentes horas.
  13. Que le paguen la propina o alquiler con prontitud o deseablemente por la mañana para que si quiere pueda marchar a la perrera una vez que terminó su faena.
  14. Que si se pierde un perro el guarda le avise para que vaya a recogerlo en lugar de pegarle un balazo como algunos hijos de mala madre hacen.

Como se puede ver, en la montería, no es lo mismo la situación del montero que sólo tiene que ponerse en un puesto a esperar a que le entren las reses sin más problemas que la educación del vecino, que la situación del dueño de rehala que acude con cuarenta perros y que como ya se ha explicado existen múltiples factores que pueden incidir negativa e incluso catastróficamente en ellos.

Contribuyamos cada uno para que los perreros trabajen con todos sus sentidos en el éxito de la montería.