rehala

La Ronda

La ronda es la caza nocturna del jabalí con perros y como única arma el cuchillo.

Según el historiador de la caza en España Don Manuel Terrón, su historia arranca en el siglo XVI con los frailes franciscanos del convento extremeño de Luriana.

Cuenta la leyenda, dice Terrón, que el huerto del convento era saqueado continuamente por los jabalíes no pudiendo los frailes defender sus hortalizas con armas al estar estos monjes desprovistos de ellas. Una noche los mastines guardianes agarraron un jabalí matándolo con un cuchillo de la cocina uno de los monjes que había presenciado el agarre. De esta manera fue como los franciscanos preservaron su huerto y dieron caza a numerosos jabalíes y de esta forma fue como dice la leyenda que nació la ronda, extendiéndose con rapidez por gran parte de Extremadura y otras regiones de España. La edad de oro de la ronda tuvo lugar durante el siglo XIX siendo protagonizada por el montero y rondador extremeño Antonio Covarsí.

Los jabalíes en sus recorridos nocturnos frecuentemente se topan con perros asilvestrados o de pastores que rehúyen el enfrentamiento con los marranos.

Por la noche, sin la presencia del hombre, los cochinos se encuentran seguros y en general hacen frente a los perros haciéndoles huir.

Durante la ronda será muy diferente. Los perros no huirán y muy al contrario intentarán apresar al jabalí aunque quizás en ello les vaya la vida.

El número de perros empleados suele oscilar entre una docena y veinte, de los cuales cuatro o cinco serán perros de presa y el resto buscas procurando que la mayoría sea de buen tamaño para colaborar eficazmente en el apresamiento e inmovilización del marrano.

Los buscas encontrarán el jabalí al que ladrarán de parado. El cochino creyéndose vencedor se enfrentará a ellos dando tiempo a la llegada de los perros de presa que avisados por la llamada de sus compañeros habrán acudido de inmediato. Una vez el cochino está apresado el cazador correrá al agarre para rematar con su cuchillo al animal.

Este tipo de caza se debe practicar en absoluto silencio y siempre con el viento a favor pues de lo contrario el jabalí detectaría la presencia del hombre lo que le haría huir sin detenerse no dando lugar a la parada y apresamiento. Es por ello que tan solo deben salir a rondar dos o a lo máximo tres cazadores que han de comunicarse por señas ya que en el silencio de la noche cualquier murmullo se extiende a gran distancia.

La ronda se puede practicar a caballo o a pie. Si bien el ir a caballo tiene la ventaja de poder abarcar gran cantidad de terreno y sobre todo la de acudir con rapidez al agarre si este se produce lejos, tiene la desventaja de las innumerables mallas que existen hoy en día en la mayoría de las fincas y que dificultan la marcha buscando las puertas de entrada y salida. Por estas razones en actualidad se ronda principalmente a pie.

El rondador debe reconocer el terreno con anterioridad para desenvolverse mejor por la noche marchando por veredas y caminos y también y muy importante para saber la cantidad y condición de los cochinos con los que se puede topar. No se puede ir a rondar con escaso número de perros de presa si se conoce de antemano que la zona es visitada por un gran macho.

Con un mínimo de luna que permita ver por donde se camina, los rondadores soltarán sus perros a cierta distancia del cazadero para evitar que los cochinos oigan los perros al salir del camión. El viento en la cara evitará que los marranos perciban la presencia del hombre y favorecerá la acción de los perros a los que les llegarán mejor los efluvios de los jabalís.

Una vez los buscas han dado con los marranos los rondadores deben esperar la llegada de los perros de presa y el absoluto apresamiento del animal, entonces es cuando hay que correr al máximo para dar muerte al jabalí. Si salieran corriendo antes de estar completamente inmovilizado, el jabalí podría sentir el tropel de los cazadores y romper la parada para salir huyendo y no volver a parar, resultando ya muy difícil que los perros le dieran alcance.

Cuando el cazador llega al agarre y siempre a favor de viento, con una linternilla conocerá la posición de la cabeza del cochino para evitar ser herido al entrar a matar.

La ronda es una de las prácticas de caza más emocionantes que existen donde se requieren perros y monteros valientes capaces de enfrentarse de noche a un gran cochino al que entre todos deberán cazar y dar muerte.

Las mejores zonas de ronda son aquellas en las que no hay cervuno que sería acosado por los perros y con sus latidos detrás de las reses avisarían a los jabalíes.

Se ha demostrado que la ronda es una de las maneras más eficaces para combatir los daños que los jabalíes producen en la agricultura. Con el escándalo que producen uno o dos agarres y los rastros que dejan los perros se consigue espantar a los cochinos durante una buena temporada.

En la actualidad esta forma de caza está permitida en la Comunidad de Murcia y su práctica reglamentada en ley de caza de esta comunidad.

Existe el “club nacional de caza nocturna de jabalí con perros” cuyo objetivo es difundir y perpetuar esta apasionante modalidad de caza. Desde esta asociación se intenta dar a conocer la ronda así como la legalización de su práctica en otras comunidades autónomas. Su presidente Alfonso Marín Bernal y su vicepresidente Pelagio Herrador Cerro, son ambos reconocidos rondadores.