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Cómo actuar en un agarre

Lo que no hay que hacer nunca es disparar, además del riesgo cierto de matar un perro, resabia a la rehala que la próxima vez dejará al montero o perrero solo frente al animal. Ni cometer el disparate de apartarlos, castigándolos para que suelten y disparar después. También destroza a la rehala, que soltará siempre a la llegada de cualquiera.

Un tiro en un agarre provoca uno de los peores resabios que pueda coger una recova siendo una de las grandes preocupaciones de los dueños de rehala y perreros cuando cazan con novatos, inconscientes o avariciosos cuyo único objetivo es matar a cualquier precio, causando una de las desgracias que originan los conflictos más violentos entre los rehaleros y quien dispara en estas circunstancias.

Disparar en un agarre es destruir la labor de mucho tiempo con una rehala y recuperar la confianza de los perros para que no se quiten al llegar cualquiera es tarea muy difícil y en algunos casos es irrecuperable.

Lo que hay que hacer:

Lo primero que hay que decir es que no es obligatorio ir a un agarre. Si no te sientes seguro o simplemente no quieres ir, espera a que llegue el perrero u otro práctico y realice la faena. Si no acudiera nadie, deja que los perros solos acaben con el animal, pero nunca dispares ni los pegues para que se quiten.

En el caso de que hayas decidido ir, piensa que lo importante a la hora de matar a cuchillo un cochino o un venado es que el animal esté bien inmovilizado y que los perros no se quiten a nuestra llegada.

Por eso:

  1. Acude cuando tengas la certeza de que está bien agarrado. Se diferencia claramente cuando se trata de una ladra de varios perros que rodean a un guarro sin entrarle y que en cualquier momento puede romper la parada y huir, de cuando está totalmente apresado e inmovilizado.
  2. Avisa de tus intenciones a los puestos cercanos, algunos “que no debieran tener licencia de armas” disparan al tarameo sin saber lo que hay detrás.
  3. Comprueba la dirección del viento para evitar echárselo al cochino, al olerte, hará un esfuerzo para romper el agarre y huir o embestirte.
  4. No entres nunca corriendo, ni voceando, ni haciendo aspavientos o movimientos extraños. Vete hacia el agarre deprisa para llegar pronto pero unos metros antes detente y entra despacio sin estrépito, de otra manera corres el riesgo de quedarte solo ante el guarro por haberse quitado los perros. Los perros de rehala desconfían de todo el mundo, salvo del perrero, pues muchas personas que no saben les castigan por casi todo. Y así, una vez abatida la res que traían de lejos, se les tira piedras, se les pega; si se acercan a olisquear al puesto, se les pega.
  5. Al llegar analiza el escenario. Si no hay muchos perros y consideras que es un lance comprometido espera a que lleguen más o a que los que hay “maduren” el guarro hasta que consideres que puedes entrar sin riesgo. Si está en pendiente entra siempre por arriba. Algún perro de presa sujetando la cara ayuda mucho en estas ocasiones.
  6. Acude en silencio. Nunca hables ni animes a los perros. Por todas las razones de desconfianza ya descritas los perros pueden soltar. No hace falta animar, solo hay que dejar que los perros hagan su trabajo y sin que ellos extrañen tu presencia, como si fueras uno más en la batalla, clávale el cuchillo y retírate.
  7. Clava el cuchillo detrás justo de la paletilla, a media altura, en dirección perpendicular al animal y rasgando hacia abajo para abrir más boquete y así acelerar la muerte. Para ello apoya la punta del cuchillo en la piel y aprieta para que penetre hasta la cruceta. No tires la puñalada desde lejos pues de esta manera se puede pinchar a algún perro. Después retírate y espera. Es difícil que caiga fulminado pero esa puñalada será suficiente. El guarro irá perdiendo vida y en segundos los perros darán con él en tierra.
  8. No tengas miedo de que algún perro te pueda dar un mordisco, es dificilísimo que esto ocurra. Entra con confianza y decisión.
  9. Una vez muerto, deja morder un rato a los perros pues se lo merecen, les da mucha moral y vicia más en la caza. Esa victoria los hará ser más codiciosos con los guarros, en definitiva mejores perros de montería. Ahora si debes animarlos y sin gritos, con voz normal les puedes jalear, felicitándoles por su trabajo diciéndoles por ejemplo:”….muy bien, muy bien perrete, muy bien…..”.Luego, no enseguida, con una rama y pronunciando con voz de mando –¡Muerto! ¡Muerto! ¡Vale ya! Quítalos sin violencia; los perros dejarán el guarro para volver a cazar.

Resumen

No destroces una rehala disparando en un agarre o castigando a los perros para que se aparten y luego disparar.

Si se produce un agarre cerca de tu puesto y quieres entrar a cuchillo, toma las medidas aquí descritas y hazlo. Es un auténtico y noble lance de montería. Por el contrario disparar sobre una res agarrada es una vergüenza y una cobardía.

La labor de educar a los perros y hacerlos buenos no es enteramente del rehalero. Influye de manera determinante la forma de proceder que para con ellos tienen los monteros. Actitudes correctas potencian la calidad de los perros y en consecuencia de la rehala, lo contrario resabia, vicia y malogra las rehalas haciéndolas cada vez menos confiadas en si mismas y peores. Es imposible hacer perros sobresalientes si los monteros no colaboran con su conducta.