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Búsqueda de piezas heridas de caza mayor

No siempre podemos realizar el “tiro perfecto”. La pieza está en movimiento, la luz es escasa, la óptica falla o los nervios nos juegan una mala pasada. Como consecuencia de ello, la pieza huye herida. Todas las temporadas dejamos en el monte un gran número de piezas de caza mayor, que nunca llegan a ser cobradas.

La obligación de todo cazador es rastrear esa pieza, poniendo todos los medios a su alcance para cobrarla, evitando al animal una muerte carente de sentido. Esto también forma parte de la caza, la ennoblece y la dignifica. Todo cazador debe recordar que la acción de caza no finaliza con el disparo, sino con el cobro de la pieza.

¿Por qué rastrear?

Para evitar el sufrimiento innecesario de los animales heridos en acción de caza. Un tiro de mandíbula suele condenar a la pieza a morir lentamente de hambre y sed. Una res empanzada a menudo tarda varias horas en morir. Una herida leve, en verano, se verá infestada por los gusanos y pocos animales sobrevivirán a ella, sufriendo una muerte lenta y dolorosa. En definitiva, por respetar a las piezas de caza y lograr que su muerte sea lo más rápida posible.

  • Para no desperdiciar su carne, que se pudrirá en el monte. Esta carne tiene un valor económico y además es moralmente reprobable que no sea aprovechada para el consumo.
  • Por el valor del trofeo, como recuerdo de la cacería y, en ocasiones premio a la adecuada gestión de un territorio.
  • Para determinar con mayor precisión los animales cazados cada temporada en un territorio, como forma de contribuir a la correcta gestión del mismo y a la determinación de los cupos de caza futuros.

En España se estima en 60.000 el número de piezas de caza mayor que anualmente se quedan muertas en el monte, sin conocimiento del cazador.

¿Qué podemos hacer los cazadores al respecto?

En primer lugar, evitar en la medida de lo posible dejar heridas las piezas de caza utilizando armas y calibres adecuados, conociendo la anatomía de las piezas de caza, disparando a distancias razonables, eligiendo el momento adecuado para efectuar el disparo y, en resumen, tratando de efectuar un tiro limpio que acabe con la vida de la pieza de la forma más rápida posible.

Pero, a pesar de todas las preocupaciones que tomemos, siempre quedarán piezas heridas. En este caso debemos hacer todo lo posible por recuperarlas. Un comportamiento adecuado del cazador después del tiro incrementa enormemente las posibilidades futuras de cobrar la pieza.

Lo que hay que hacer después del disparo.

  • Observar la reacción de la pieza al tiro, lo que puede ayudar a determinar el lugar en que ha sido impactada.
  • Observar la dirección de huída de la pieza, y señalizarla.
  • Marcar, antes de abandonarlo, el lugar exacto en e que estábamos en el momento de disparar.
  • Acercarnos al lugar del tiro. Investigar con detenimiento la zona y buscar indicios de herida. Marcar ese punto.
  • Rastrear la pieza herida no más de 100 metros. Si no la encontramos en ese espacio, corremos el riesgo de desencamarla y que emprenda una huida, complicando su cobro. Solicitar en este caso ayuda, a ser posible, a un conductor de perro de sangre.

Lo que no hay que hacer (errores frecuentes).

  • Pensar que una pieza que no ha reaccionado visiblemente al tiro ha resultado ilesa, y retirarse sin haber registrado detenidamente el lugar donde se encontraba al tiro.
  • Creer que la cantidad de sangre encontrada es proporcional a la gravedad de la herida.
  • Pensar que una pieza gravemente herida no huye cuesta arriba.
  • Pisotear la zona del tiro o el rastro, esparciendo los olores de herida y los indicios, por todas partes. Eso dificultara sobremanera el trabajo posterior de un perro de sangre.
  • Tratar de encontrar la pieza con la ayuda de “ cualquier perro”, que además trabajará suelto. Suponiendo que dé con la pieza, si está viva, probablemente la desencame y dificulte o imposibilite su cobro.
  • Si tenemos alguno a nuestra disposición , tardar en llamar a un conductor de perro de sangre, y hacerlo como “último recurso” cuando han fallado ya todas las demás posibilidades. Una intervención rápida aumenta notablemente las posibilidades de cobro.

El perro de sangre, un auxiliar muy valioso.

El Perro de Sangre es aquel que se utiliza para el rastreo de piezas de caza mayor heridas en acciones cinegéticas, siguiéndolas por su rastro hasta dar con ellas, aun vivas o ya muertas. Llevará a su conductor hasta la pieza buscada y, en caso de ser necesario, la bloqueará o sujetará permitiendo su remate y cobro.

El Perro de Sangre ha sido preparado especialmente para desarrollar su trabajo de búsqueda, y forma un equipo con su conductor. El perro utiliza su nariz y su instinto, el conductor sus ojos y su inteligencia. Trabajando juntos serán capaces de encontrar piezas después de muchas horas de haber sido heridas, en terrenos complicados y bajo condiciones difíciles.

Este equipo de trabajo se pone a disposición del cazador para la recuperación de piezas heridas y su concurso aumenta notablemente las posibilidades de cobro.

Cazador, solicite cuando sea necesario la ayuda de un perro de sangre. No piense al hacerlo que está molestando a su conductor o pidiéndole un favor. Este servicio es un acto altruista de respeto a la caza y, si le es posible, acudirá encantado.

La Asociación Española del Perro de Sangre. La AEPES se fundó para divulgar y promocionar el rastreo con ayuda de perros de piezas de caza mayor heridas, como contribución a una forma de entender la caza en la que se valoren los aspectos éticos y tradicionales de esta actividad, así como el respeto a los animales abatidos.

Los equipos de rastreo acreditados por AEPES.

Periódicamente, AEPES realiza pruebas de acreditación de equipos de rastreo conductor-perro de sangre. El objetivo es determinar, mediante su trabajo sobre un rastro artificial de sangre, la aptitud del equipo para la búsqueda real de piezas de caza mayor heridas.

La superación de esta prueba otorga la condición de “acreditados” a conductor y perro, lo que garantiza un trabajo adecuado cuando ambos sean requeridos por algún cazador para la búsqueda de una pieza herida.

En la web de AEPES (www.aepes.es) los cazadores pueden encontrar un listado de conductores a los que poder llamar, que acudirán de forma desinteresada cuando sea necesario. No dude en solicitar ayude cuando la necesite.